La oferta de cines baja en un 42 por ciento en tan sólo cinco añosLos videoclubs diversifican el negocio y fidelizan clientes

  • No hace menos de un lustro entre Algeciras, Los Barrios y La Línea existían 31 salas en la comarca y hoy sólo hay 18, las del complejo barreño de UGC Cine Cité · Los cines menores han desaparecidoLa piratería y los canales temáticos provocan el cierre de la mitad de los establecimientos

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El Campo de Gibraltar ha reducido su oferta cinematográfica en los últimos cinco años en un 42 por ciento. No hace menos de un lustro entre Algeciras, Los Barrios y La Línea existían 31 salas, hoy sólo hay 18, las que ofrece el complejo barreño de UGC Cine Cité. Significa que en 120 kilómetros a la redonda sólo está Palmones para ir a ver cine de estreno, con permiso de las bajadas ilegales de internet.

¿Qué ha pasado para llegar a esta situación? Razones hay casi para todos los gustos, pero una de ellas tiene un peso específico: la piratería en internet. Ha provocado que las salas menores hayan echado el cierre.

El director de instalaciones de UGC Cine Cité, Javier Rosado, afirma que las grandes cadenas están luchando contra la crisis con el aval que les confiere sus sólidos soportes. "O tienes una base o no puedes subsistir".

Admite que las nuevas tecnologías han hecho mella porque ha facilitado el acceso a la película. Dice que ahora cualquiera puede montarse su propia sala en el salón. Hace falta un buen equipo reproductor -que los hay a un precio más que económico- y una cinta previamente bajada de la red. "Ha hecho muchísimo daño".

No obstante aclara que los 12.000 metros cuadrados y las 18 salas que ofrece UGC Cine Cité están bastando para cubrir la demanda del Campo de Gibraltar. Cree que hoy es casi imposible que haya salas en cada uno de los municipios y que además estén a la vuelta de la esquina. "A los cines les ha pasado como a los supermercados de barrio".

También sostiene que las limitaciones que tiene la zona en las redes de comunicación no ayudan precisamente a que exista más demanda. La mayor parte de los clientes del cine de Palmones, el único en la comarca, acuden en coche privado. El último autobús llega a las 22.00 horas y a esa hora es cuando buena parte de los filmes suelen comenzar. Rosado explica que la empresa en la que trabaja hace todo lo que puede para atraer al público, como los precios de las entradas, de los más baratos de Andalucía, o las promociones, pero que tampoco se pueden mejorar las comunicaciones de un día para otro.

La Línea fue el último municipio, descontando el complejo de Los Barrios, en abandonar el bargo de las salas de cine. Fue hace como un mes, cuando la instalación de la galería comercial Gran Sur, con seis salas, decidió cerrar sus puertas. En un tiempo atrás los linenses disfrutaron de hasta catorce instalaciones, que vivieron su época dorada en la segunda mitad de los años cincuenta.

El último en apagar sus luces en Algeciras fue el multicine Las Palomas. Lo hizo en 2005, justo cinco años después que echara el candado el Magallanes (en enero de 2000). El primero no pudo continuar ante la patente falta de público y la imposibilidad de mantener la programación. En 2000 el Magallanes dijo adiós porque no pudo soportar la presión competitiva de los multicines.

Anteriormente otros cines tradicionales de la localidad como fueron el Baluarte y el Lis sucumbieron. Con el punto y final del Lis desapareció definitivamente el último de sala única que quedó en Algeciras tras los cierres del Almanzor, el Fuentenueva, el Astoria, el Florida, que fue adquirido por el Ayuntamiento, el Avenida, el Delicias y el Terraza, estos tres últimos de verano.

Hace más de dos años que Tarifa se despidió de su sala de cine emplazada en el teatro Cine Alameda. Fue la despedida a una historia de treinta años. Muy lejos quedan aquellas noches en el antiguo cine de la Calzada, y los cines de verano que cada época estival se abrían. También lejos queda aquel Cine Nuevo, reconvertido en discoteca.

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Los videoclubs de Algeciras han optado por ofrecer una atención más personalizada a los clientes para sobrevivir a la piratería y a los canales temáticos que han mermado a casi la mitad de los establecimientos de este tipo que había en la ciudad.

Mario atiende al público en el videoclub Acción y reconoce que el negocio no ha sufrido un bajón tan fuerte. "Nosotros tenemos una clientela fija desde hace muchos años. La clave está en conocer los gustos del usuario con el fin de aconsejarle a la hora de elegir las películas", explica.

El Acción es enemigo de los cajeros automáticos, de hecho ya no regenta el cajero de lo que fue el videoclub Batman en Las Mimosas, aunque esta atención personalizada hace que los establecimientos permanezcan más horas abiertos, muchos incluso en días de fiesta.

La población inmigrante es un consumidor de películas de alquiler muy importante para los videoclubs.

De todas formas, los dueños de estos establecimientos reconocen que las descargas de internet, el top manta y la piratería de los canales digitales no ha beneficiado en nada al negocio del alquiler de películas.

En los últimos años son muchos los videoclubs que han cerrado sus puertas ante la falta de clientela, valga como ejemplo la cadena Blockbuster que cerró todas sus tiendas en España en 2006 tras registrar pérdidas económicas importantes.

Otros, sobre todo los que se ubican en las barriadas, han reformado el establecimiento apelando al espíritu de supervivencia y han ampliado la oferta de productos que ya no se limita sólo a las películas.

Algunos videoclubs como el de la barriada de San García tienen hasta un punto de pan caliente, que también sirve como reclamo a los residentes de la zona. Chucherías, revistas, merchandising cinematográfico o productos de alimentación comparten espacio con las cintas en las estanterías.

Tampoco el hecho de que el municipio carezca de cines hace que se alquilen más películas que antes de que cerrara el multicines Las Palomas hace ya tres años.

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