400 vecinos protestan en Taraguilla para que retiren la antena telefónica

La manifestación de Taraguilla contra la antena congregó a alrededor de 400 vecinos de la barriada, que se dieron cita ayer a las seis de la tarde en la Plaza de las Flores, para protestar contra la antena de telefonía que está instalada en el edificio Moncada. Por este motivo cortaron durante varios minutos el tráfico de la avenida Guadarranque.

El presidente de la asociación vecinal, Francisco Sampalo, y el vicepresidente, Juan Jiménez, a la cabeza, dirigieron la marcha que acabó frente al edificio citado y bajo los gritos de "no a la antena". El gentío aguantó el frío del anochecer para exigir que, de una vez, se quite lo que consideran que es un delito.

Una pancarta grande con el lema "Taraguilla contra la antena" y cientos de panfletos amarillos de rechazo, fueron los protagonistas de la tarde noche en este núcleo poblacional. Durante casi media hora permanecieron frente al edificio Moncada todos los asistentes, desde personas mayores a niños, gritando al unísono para protestar por lo que desde hace varios meses luchan.

Asimismo, pudo verse entre la gente a representantes del PSOE, como a los ediles Rosa María Macías, representante del partido por Taraguilla, y al concejal Juan José Guillén. Por parte de USR asistió el concejal de Obras y Servicios, Salvador Romero Monrocle, que destacó la capacidad de acción de los vecinos, siendo una barriada muy luchadora.

Asimismo, Monrocle destacó que aunque la empresa de telefonía no tenía licencia para la instalación de la parabólica en el pasado mes de septiembre, permanece en el lugar sin saber cuándo será retirada, a pesar de que el Ayuntamiento ya exigió que la desinstalasen. Ante la situación, el concejal afirmó que los papeles están ahí y supuestamente está sin funcionar. En el momento de su colocación el colectivo lo denunció, con ello consiguieron que el concejal de Urbanismo, José Antonio Ledesma, paralizara las obras de la antena.

Los vecinos denunciaron el aparato para evitar poner en peligro la integridad física de los residentes, ante las supuestas emisiones de señales radiactivas que pudiera provocar el aparato. La preocupación de ellos se acentuó entonces, y aunque se paralizó la obra, siguieron con el miedo de que ésta estuviera emitiendo radiaciones sin que, ni el Ayuntamiento ni el colectivo, lo supiera.

Las protestas durante meses acabaron ayer con una manifestación multitudinaria que acordaron realizar en la asamblea de vecinos, que se celebró hace dos semanas. Unas 180 personas acudieron para apoyar la realización de la marcha contra la antena.

De este modo, se muestra una vez más como la barriada, conocida por su capacidad de movilización vecinal, sale a la calle para luchar por lo que cree.

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