Los marroquíes se imponen de nuevo como mayoría en la inmigración ilegal

  • El número de personas llegadas a las costas en lo que va de año duplica con creces al del mismo periodo de 2016

  • Las mafias buscan una entrada alternativa a Europa por Andalucía

Es como un viaje en el tiempo que nos retrotrae a la segunda legislatura con José María Aznar como presidente del Gobierno. Los marroquíes constituyen de nuevo la mayoría relativa de los inmigrantes irregulares que llegan a las costas españolas, sobre todo a las de Andalucía.

Globalmente los subsaharianos siguen siendo mucho mas numerosos, pero cuando se hace el desglose por nacionalidades los marroquíes constituyen la mayoría relativa seguidos por los argelinos, según las tablas estadísticas que entregó la semana pasada en Roma el titular de Interior, Juan Ignacio Zoido, a su homólogo italiano Marco Minniti.

La ruta del Mediterráneo Occidental, que une el Magreb con Andalucía, es la que más crece

Hasta el 10 de septiembre pasado habían llegado por mar a España, sobre todo desde finales de mayo y principalmente a Almería, 2.683 marroquíes (el 25% del total) y 1.244 argelinos. En un alejado tercer puesto figuraban los marfileños (768). Nada menos que 4.567 subsaharianos no habían podido ser identificados aunque Interior suponía que procedían de los países de la franja semidesértica del Sahel que atraviesa África de Chad a Burkina Faso.

La cifra real de marroquíes y argelinos debe de ser más elevada que la recogida por la tabla de Interior. Esos inmigrantes intentan, al poner pie en España, no ser apresados por las fuerzas de seguridad porque saben que serán devueltos rápidamente a sus países de origen. Los subsaharianos, en cambio, no se resisten porque conocen las dificultades y el coste económico que entraña su expulsión. Ellos mismos tratan de dificultarla rehusando a veces revelar su nacionalidad o asegurando que proceden de países en conflicto a los que es imposible devolverles.

Aunque a España llegaban pocos, los marroquíes han seguido emigrando todos estos años a Europa a través de rutas tortuosas como la que conduce de Turquía a Grecia, haciéndose pasar por refugiados sirios e iraquíes, o, más recientemente, de Libia a Italia. En lo que va de año, hasta el 19 de septiembre, 4.902 marroquíes habían desembarcado irregularmente en las costas italianas.

Si a las casi 11.000 llegadas por mar (9% de menores de edad) se añaden las entradas por tierra, sobre todo a través de Ceuta y Melilla, el número de inmigrantes que entraron irregularmente en España en lo que va de año ronda ya los 14.000. Si, como es previsible, se mantiene la tendencia actual en 2017 se duplicará con creces el número de "sin papeles" acogidos en España, especialmente en Andalucía.

La ruta migratoria del Mediterráneo Occidental, la que une básicamente el Magreb con Andalucía, es la que más crece mientras que las que van de Turquía a Grecia y de Libia a Italia están en declive. Aun así, por esta última han transitado hasta el 19 de septiembre 102.942 personas (13% menos que durante el mismo periodo del año pasado). La que une a Turquía con Grecia solo la recorrieron 21.500 cuando en 2015 fueron 857.000.

"Entendemos, a juzgar por lo que dicen nuestros expertos sobre el terreno, que España atraviesa ahora algo parecido a lo que vivieron Grecia, a comienzos de 2015, o Italia (…)", comentó en rueda de prensa, a mediados de septiembre, Joel Millman, portavoz de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), una agencia de Naciones Unidas. Si continúa creciendo el flujo podría producirse "una gran emergencia" migratoria, advirtió.

Aunque se hayan ahogado 121 inmigrantes navegando hacia las costas españolas a lo largo de este año, la ruta que conduce a España es menos mortífera que la que parte de Libia. La estancia de los emigrantes en este país, mientras esperan para poder embarcar, es un auténtico tormento mientras que en Marruecos padecen, mientras aguardan, menos miserias y explotación. Además, la travesía desde Marruecos, sobre todo desde la costa del Rif, desde donde zarpa ahora el grueso de la emigración, es más corta y más barata que desde Libia. María Jesús Herrera, jefa de la misión de la OIM en España, calcula que el precio oscila entre 500 y mil euros por pasajero.

Estas razones explican por qué los inmigrantes, y las organizaciones criminales que trafican con seres humanos, buscan en el Mediterráneo Occidental una vía alternativa para llegar a Europa entrando por Andalucía.

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