Las inmobiliarias aseguran que la venta ha descendido un 80%

  • El punto de inflexión para notar la desaceleración del mercado ha sido el final del verano cuando vender una vivienda se ha convertido en un hecho casi imposible

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Hasta un 80 por ciento menos de ventas respecto a los dos años anteriores han caído en Tarifa el mercado inmobiliario. Las causas según apuntan los responsables de las inmobiliarias tarifeñas son diversas y van desde la crisis hipotecaria de los EEUU, la subida de los tipos de interés en España, los elevados precios de la viviendas, el propio ajuste del sector de las inmobiliarias que tras su liberalización propició una menor exigencia de requisitos para abrir agencias que no son API (Agentes de la Propiedad Inmobiliaria) hasta la simple cuestión de construir más viviendas que las demandadas. Lo cierto es que la crisis inmobiliaria ya se ha dejado sentir en la localidad.

La desaceleración en las ventas de pisos, es fácil de comprobar en las inmobiliarias de la ciudad, donde se hace difícil encontrar clientes. Alguna que otra se ha visto obligada a dar el cerrojazo.

En la localidad unas 20 empresas inmobiliarias se reparten el mercado de la vivienda, centrado fundamentalmente en la venta de segunda mano. Es ahí donde la crisis se está dejando notar y según coinciden en señalar los gerentes y agentes inmobiliarios locales, se puede cifrar en hasta un 80 por ciento menos de venta con respecto a ejercicios pasados.

En el municipio tarifeño las inmobiliarias han crecido a un ritmo impresionante durante la última década. Las posibilidades de expansión urbanísticas y las características de la localidad, convertida en un referente turístico, han disparado durante los últimos 20 años la construcción de promociones inmobiliarias y por supuesto han disparado los precios que han oscilado entre los 2.400 hasta incluso los 5.500 euros el metro cuadrado.

La especulación urbanística ha propiciado a su vez la carestía de la vivienda en Tarifa, lo que unido a la paupérrima economía familiar del tarifeño medio, ha obligado a muchos tarifeños a buscar viviendas fueras de las fronteras del municipio. Ahora, la caída en picado ha estabilizado los precios. No han aumentado, pero tampoco se han reducido. Pero todo parece ser cuestión de tiempo, para que de seguir el ritmo de la caída de ventas, tengan que bajar irremediablemente.

El punto de inflexión para notar la desaceleración del mercado ha sido el final de verano.

Según apuntan los agentes "desde el final de verano para acá, vender una vivienda se ha convertido en algo casi imposible. Hay una enorme oferta y una enorme demanda. Sin embargo nadie quiere arriesgarse. Aunque todo parece indicar que quien quiera vender tendrá que bajar los precios".

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