El hombre que disparó a un cabo en el Saladillo se entrega a la Guardia Civil

  • El juez decretó ayer prisión incondicional para el autor del tiroteo en Algeciras

  • El individuo se persona, junto a su abogado, en la Comandancia

Un policía y vecinos, el miércoles en el Saladillo. Un policía y vecinos, el miércoles en el Saladillo.

Un policía y vecinos, el miércoles en el Saladillo. / erasmo fenoy

El hombre que el pasado miércoles hirió de un balazo a un cabo de la Guardia Civil en la barriada algecireña del Saladillo ingresó ayer en prisión incondicional. Horas antes, el individuo se había entregado a la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras, adonde llegó voluntariamente, acompañado de su abogado. También entregó la pistola que supuestamente utilizó en el tiroteo que conmocionó el barrio el pasado 15 de noviembre. El arma fue remitida para su análisis al Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil y el sospechoso durmió en el calabozo y fue puesto por la mañana a disposición judicial, decretándose por el juzgado su prisión incondicional.

La Guardia Civil entiende que "las activas investigaciones y gestiones practicadas en el entorno del presunto autor de los disparos, llevadas a cabo conjuntamente por la Guardia Civil y la Policía Nacional, han posibilitado la detención del sospechoso y su puesta a disposición judicial". El Instituto Armado afirma que el el hombre decidió entregarse el "siendo consciente de su inminente detención policial".

La Benemérita relata que "después el tiroteo que se produjo en la mañana del 15 de noviembre en el barrio del Saladillo de Algeciras, en el que resultó herido de un disparo en una pierna un cabo de la Guardia Civil, cuando participaba en un dispositivo de seguimiento a unos narcotraficantes, se inició conjuntamente por ambos Cuerpos una activa investigación para detener a sus autores".

También recuerda que "tras dicho tiroteo en la vivienda donde se sospechaba que se había refugiado el presunto autor, cuya entrada y registro, autorizada por la autoridad judicial, fue realizada por efectivos de la Policía Nacional apoyada por miembros de la Guardia Civil, se aprehendieron unos 2.800 kgrs de hachís".

El cabo herido, que fue dado de alta hospitalaria, sigue evolucionando favorablemente en su domicilio tras pasar por las manos de los médicos del hospital Punta Europa.

La investigación conjunta continúa abierta y se siguen realizando activas gestiones para detener y poner a disposición judicial a los demás miembros de la organización.

El tiroteo se produjo a primera hora de la mañana en la calle Antonio Machado cuando guardias civiles de Málaga habían seguido hasta allí a un grupo de narcofraficantes fueron recibidos con tiros. Uno de los agentes resultó herido en una pierna mientras los agresores huían, entrando aparentemente en una de las viviendas de la calle, donde se pensó que podían estar atrincherados. En torno al edificio se estableció un fuerte dispositivo de vigilancia. Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local cerraban los accesos a la zona para evitar la huida de los perseguidos. En la calle dejaron abandonado un Mercedes blanco. Además se observaban los impactos de bala en coches estacionados en la vía e incluso en la ventana de una vivienda en un sexto piso.

Cuando los agentes entraron en la casa donde supuestamente se escondió el narcotraficante no había nadie. Sí encontraron la droga. El tiroteo es el cuarto del año en la barriada de El Saladillo. El primero se produjo en marzo, en el marco de un ajuste de cuentas entre bandas de narcotraficantes por el robo de un cargamento. El segundo fue en agosto, también en la calle Ponce de León. Tres miembros de una misma familia fueron detenidos por disparar a otra con la que le unían vínculos de sangre. En septiembre, una persona resultó herida al alcanzarle una bala perdida en un hombro. Los vecinos del Saladillo se han mostrado algo más que preocupados por esta situación. Van a pedir una reunión con los responsables de la Policía Nacional y de la Local para expresarles su inquietud y también para darles las gracias porque entienden que están realizando un gran trabajo. Eso no quita que soliciten más presencia policial en el barrio y un retén fijo para atender a los vecinos.

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