La Virgen de La Luz resplandece en su cita anual con su pueblo

  • Más de 2.000 fieles y casi 500 caballos acompañan a la patrona hasta el templo de San Mateo · La Cabalgata Agrícola transcurre con gran animación y sin incidentes

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La magnífica imagen barroca de María Santísima de la Luz se encuentra desde ayer en el casco urbano tarifeño una vez que se volvió a completar la tradicional Cabalgata Agrícola que cada primer domingo de septiembre trae en solemne procesión a la imagen de la patrona tarifeña desde la dehesa de Caheruelas, en plena campiña hasta la localidad en una procesión que cuenta con más de dos siglos de antigüedad. Y lo volvió hacer acompañada de su fiel San Isidro Labrador, patrón de la campiña. Más de 2.000 devotos y fieles y 421 caballos y jinetes sumaron belleza a la procesión.

Pasaban poco más de las cuatro y media de la tarde cuando de la ermita se revolvía jubilosa marcando con repiques de Gloria la salida de la imagen de la Señora de su templo campero. Antes, cientos de oraciones y plegarias se elevaron a los cielos procedentes de una abarrotado oratorio repleto de fieles orantes. Fuera de la pequeña ermita, en el recinto del Santuario miles de fieles extendían una alfombra de fe, aplausos y vítores mientras la imagen, rauda en los hombros de los devotos avanzaba hasta salir por el templete del recinto en un pasillo de caballos y caballeros cabalgatistas con sombrero descubierto en señal de respeto a la patrona.

Antes San Isidro, también iniciaba su veloz procesión que enfilaba al cortejo hacia el pueblo donde las imágenes llegaron pasadas las ocho de la tarde y tras completar un recorrido sin incidentes destacables. La mala experiencia del año pasado con hasta tres heridos a consecuencia de los caballos, quedó en un lejano recuerdo que afortunadamente este año no se repetiría.

No es casual que la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía decidiera por Orden de 11 de Marzo de 2010 publicada en el BOJA otorgar el título de Bien de Interés Turístico, a la procesión de la patrona y su Cabalgata Agrícola pues ayer, la propia visión de las imágenes, los devotos acompañantes y los jinetes y caballos conformaron una postal, que unida al esplendoroso día convirtieron el acto religioso en todo un acontecimiento social, cultural y turístico.

San Isidro abrió el cortejo, seguido por un mar de cabezas y la imponente y majestuosa imagen de la Campera, ataviada con su manto de terciopelo rojo destacaba sobremanera en el mosaico natural del verde de la campiña. Detrás de las imágenes un mar de caballos y sus monturas, que desde hace varios años comparten por igual hombres y mayores en un necesario ejercicio de igualdad, que no obstante guarda la tradición de venir ataviado a la forma de los jinetes masculinos pues desde que en 1914 el párroco Miguel Cantero decidió traer a la patrona escoltada por una Cabalgata eran entonces exclusivamente los hombres los que formaban parte de esta ya celebrada tradición.

Con paso decidido los fieles comenzaron el camino entre cánticos y alabanzas a la Virgen. Más atrás cientos de caballos marcaron con música de cascos el devenir de la procesión que transcurría por los bellos parajes de la campiña tarifeña. Varias generaciones de familias con la tradición aprendida. Abuelos a padres, padres a hijos, inculcándoles el amor a la que es Patrona de Tarifa desde 1750.

En las paradas de rigor, los devotos aprovecharon para refrescarse y descansar los acalorados pies, mientras las imágenes descansaban a la fresca sombra de los eucaliptos de La Palmosilla, con la mitad del recorrido del camino del Santuario completado. En el pueblo aún reinaba una tranquilidad que poco a poco iría dejando paso a una jubilosa agitación plasmada ya bien entrada la tarde en el Barrio Afuera, donde las autoridades municipales con el cortejo de reinas y damas y la banda municipal de música aguardaron como lo hacen las más de 10.000 personas que congrega cada año esta procesión la inminente llegada de la Virgen de la Luz.

Cuando sobre las siete y media de la tarde, el cortejo procesional alcanzó el cruce de la N-340, se tornó entonces uno de los momentos más delicados, pues la procesión transcurre hasta la llegada al núcleo urbano por la carretera nacional que gracias al trabajo de la Guardia Civil de Tráfico salvó con experiencia y oficio la complicación de que la carretera sea invadida por más de 2.000 personas y medio millar de caballos. Por fortuna no se registró ningún incidente. Lo extraño es que se siga haciendo uso de la carretera cuando paralelamente a ella existe un sendero que evitaría molestias a devotos y usuarios de la carretera que cada año se ve, al menos durante una hora y media, cortada al tráfico por motivos de la procesión. Cuando el sol se inclina en reverencia a la Patrona y acentúa las delicadas formas de su rostro en su sobrio gesto protector, el rumor de las gentes agolpadas para ver a la patrona contrasta con el silencio de algunos acompañantes que en promesa han solicitado el favor de la Señora. Y cuando la Campera se adentra por la avenida Batalla del Salado, que nombra aquella heroica gesta de las tropas castellanas derrotando a las huestes moras, y que según la leyenda, fue posible gracias a la intermediación de la Virgen a la que los cristianos solicitaron más luz para poder seguir batallando, los acompañantes y quienes la aguardan se convierten en una prolongación de su manto en el que un pueblo entero busca protección.

Los vítores se acentuaron conforme la imagen alcanzó la Puerta de Jerez por una avenida profusamente decorada gracias a la labor de Nacho Blanco. Este año las medianas retiradas en días pasados no estorbaron el discurrir de la procesión y la contemplación de la misma. Cientos de banderas de España y Andalucía decoraron los balcones por donde la Patrona pasó. Sobre las diez de la noche la Virgen de la Luz cruzó por la Puerta de Jerez y Tarifa respiró tranquila, sabedora de la extensión de la mano protectora de la que es su patrona.

1914

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