San Roque declara desierta la adjudicación del área 022-TG

  • El gobierno local da así por cumplida una sentencia pendiente desde 2004 por la venta de la parcela para un proyecto urbanístico

El alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix, ayer en el Pleno. El alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix, ayer en el Pleno.

El alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix, ayer en el Pleno. / e. s.

El largo litigio entre el Ayuntamiento de San Roque y las empresas VVERH y Sotogolf Costa por la adjudicación del área urbanística 022-TG de Torreguadiaro vuelve al Pleno. La Corporación municipal aprobó ayer con los votos favorables del gobierno local y de San Roque Sí se puede una propuesta de la Alcaldía para declarar desierto el concurso de adjudicación de este suelo como fórmula para cumplir la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que declaró nula en 2004 la venta a VVERH del suelo por algo más de 7 millones de euros.

La parcela municipal fue sometida a un concurso público de venta en 2002 para desarrollar en ella un proyecto urbanístico junto al litoral que, por mor de su entrada en un largo litigio, no se ha efectuado y que sigue pendiente.

El Consistorio prevé vender de nuevo el suelo de Torreguadiaro en cuanto sea posible

La ejecución de la sentencia judicial -que obliga a retrotraer la situación al momento previo a la decisión de la mesa de contratación y proceder a una nueva adjudicación respetando las bases del concurso- estaba aún pendiente por los numerosos recursos interpuestos por el propio Ayuntamiento (entre 2004 y 2010) y las dos empresas que en su día pujaron por el suelo junto a otras mercantiles. El Alto Tribunal andaluz dio un plazo al Consistorio para ejecutar el fallo antes del próximo lunes 9, por lo que el asunto fue llevado a una sesión extraordinaria y urgente.

El trámite, aunque supone un punto importante dentro de la maraña judicial en la que se encuentra inmerso el caso desde hace 16 años, no es definitivo. Contra esta decisión del Pleno cabe la posibilidad de un recurso de reposición por alguna de las partes (cualquiera de las dos empresas litigantes) e incluso un nuevo proceso por lo contencioso.

El alcalde de San Roque, Juan Carlos Ruiz Boix, defendió que la declaración del concurso como desierto era la solución más adecuada ante los numerosos pronunciamientos judiciales que ya existen al respecto y los informes municipales emitidos para la sesión de ayer. Ruiz Boix recordó que al retrotraerse la situación al momento previo de la adjudicación, como exige el TSJA, a VVERH no se le podía adjudicar de nuevo porque su oferta fue declarada nula. Pero tampoco a Sotogolf, según el alcalde, basándose en informes de juristas municipales, por adolecer su oferta de defectos equiparables a los de la otra empresa. "Aún queriendo adjudicar, no hay ofertas que se mantengan y que cumplan el pliego de condiciones, por lo que proponemos dejarlo desierto", zanjó Ruiz Boix. Al término de la sesión, el alcalde agregó que la intención municipal, una vez que la declaración del proceso como desierto adquiera firmeza, pasa por sacar nuevamente la parcela a licitación para su desarrollo urbanístico. En este caso, dijo Boix, el valor del suelo será presumiblemente muy superior a los 7 millones de euros que ingresó VVERH en las arcas sanroqueñas cuando se hizo con los terrenos en 2002. "Por lo que si hay que devolver dinero, no se prevé que el balance sea negativo para el Ayuntamiento", resaltó.

Sí se puede apoyó la iniciativa alegando responsabilidad institucional para cumplir con la sentencia y lamentó que el proceso, iniciado cuando gobernaban PP y la extinta USR, siga sin resolverse ni con visos de hacerlo a corto plazo por una adjudicación que fue irregular.

PP y PIVG votaron en contra. El PP sostuvo que dejar el concurso desierto no suponía dar cumplimiento a lo dictaminado por el TSJA y expone al Consistorio a al menos dos litigios, uno por cada empresa, por lo que propuso adjudicar a la solución "menos lesiva" para las arcas municipales en cuanto a posibles indemnizaciones. Los independientes de Guadiaro agregaron que la declaración como desierto era la opción menos adecuada porque suponía admitir la culpabilidad del Ayuntamiento.

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