Andalucía, clave en la transición hacia la economía baja en carbono

  • El presidente de REE considera que en 2050 toda la energía podría partir de renovables con las interconexiones necesarias

  • La comunidad andaluza se beneficiaría de la expansión

La hoja de ruta 2050 de la Unión Europea marca un objetivo prioritario para los próximos años: para mediados de siglo, los países europeos deben haber reducido en un 80% sus emisiones de gases de efecto invernadero respecto a las registradas en 1990. En el camino hacia la economía baja en carbono el sector eléctrico juega un papel clave: la UE considera que para esa fecha podría eliminar casi por completo sus emisiones, pasando a un sistema energético basado en la electricidad obtenida a partir de fuentes renovables (eólica, solar, hidroeléctrica, biomasa) y otras fuentes de bajas emisiones, como centrales nucleares o centrales térmicas dotadas de tecnologías de captura y almacenamiento de carbono. Y en esa transición energética el papel del sur de Europa, de Andalucía, será clave, como lugar de expansión de las renovables pero también como nodo de conexión con un Norte de África con un gran potencial de desarrollo de energías limpias.

"El Norte eólico de Europa, el Sur del continente y el Norte de África van a jugar un papel extraordinariamente positivo en la transición energética", destacaba el pasado jueves el presidente de Red Eléctrica de España (REE), José Folgado, en el foro empresarial de Europa Sur, patrocinado por la Asociación de Grandes Industrias del Campo de Gibraltar (AGI). En una panorámica del futuro próximo del sistema energético español y europeo recordó que la política europea es la avanzadilla de esa transición energética con la que se busca garantizar el suministro, a un precio competitivo y de forma sostenible. Y este último objetivo "hay que ponerlo a la altura de los otros, porque históricamente no lo ha estado", remarcó Folgado, "entre otras cosas porque las economías exteriores no se han incorporado" a ese sistema, algo que restaba competitividad a la industria que sí veía penalizadas sus emisiones. Ese escenario cambió con la firma del acuerdo de París, el pistoletazo de salida para esa carrera hacia la economía baja en carbono que permita limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC.

Transporte y distribución suponen solo el 14% de la factura eléctrica

El primer paso se dará en 2030 con un objetivo de reducción de una reducción del 40% respecto de los niveles de 1990. Esa es también la fecha clave marcada por algunos de los países que participan estos días en la cumbre del clima de Bonn para eliminar el carbón de la generación energética, al ser una de la principales fuentes de dióxido de carbono de origen antrópico. España no suscribe esa propuesta, que ha generado un amplio debate, pero Folgado remarca que "el carbón no tiene futuro. Además, nosotros tenemos que importar el 83% del que consumimos". La nuclear también está en el punto de mira y el gas natural se mantendrá en su papel como backup de las renovables. En ese contexto, de aquí a 2030 deberían instalarse 30.000 megavatios renovables en España, 20.000 de ellos fotovoltaicos, destacó el director territorial de Endesa, Francisco Arteaga. Y buena parte de ellos serían para Andalucía.

En el nuevo marco, con un mix energético que se transformará para una mayor electrificación que sustituya a los combustibles fósiles (transporte, calefacción), se necesitará una generación más sostenible y "en esta zona tenemos una buena base de renovables, como también habrá un desarrollo futuro", coincidió Folgado. Ese objetivo de basar el sistema energético en ellas sería posible, asegura Folgado, "para 2050 toda la generación podría ser renovable, se podría cumplir si tuviéramos suficientes interconexiones para que hubiera un backup suficiente", una red de apoyo para cuando las renovables no aporten la energía suficiente en un determinado país ésta pueda llegar de otro punto. Porque además, ese sistema basado en renovables sería más barato, remarcó el presidente de REE en el foro celebrado en el Mesón El Copo de Palmones.

La clave estaría en conseguir una interconexión perfecta entre el Mar del Norte y sus parques eólicos offshore y el Norte de África, el lugar en el que potenciar el desarrollo de las energías renovables como backup de Europa pero también como mercado receptor. "Desde ese punto de vista ganamos desde el punto de vista geoestratégico y político", reiteró Folgado. Para ello se ha planteado ya el proyecto de un tercer cable de conexión con Marruecos y Red Eléctrica trabaja en el desarrollo de las esperadas interconexiones con Francia. Porque la conexión entre las redes entre unos y otros países está lejos de ser la necesaria, ni siquiera en la situación actual: mientras debería haber una capacidad de interconexión de un 10% de la capacidad instalada en España, 105.000 MW, la capacidad actual es de menos de 3.000. Y con las tres interconexiones planificadas con Francia llegarían a 8.000 MW de capacidad, que tendrían un importante efecto inmediato equiparando costes energéticos con el país vecino o con Alemania.

Sobre el coste de la energía, Folgado rompió una lanza a favor del operador del sistema (REE) y las distribuidoras, también representadas en la mesa. "Nosotros -REE- somos el 4% de la factura y la distribución el 14%", resaltó, destacando que el precio de la energía en España no es más alto que la media europea. Otra cuestión son los sobrecostes, la eterna reclamación de la industria, con los 2.800 millones anuales de la factura renovable o los extracostes extrapeninsulares, que "deberían ir al presupuesto".

Todo ello independientemente, destacó, de la necesidad de hacer los deberes desde el punto de vista energético. Algo que, reivindicaron los representantes industriales asistentes al foro, ya se está haciendo, con importantes inversiones en eficiencia energética como modo de mantener la competitividad. "Es verdad que se han hecho los deberes", reconoció el presidente de REE. Mientras la economía crece a un ritmo del 3% la demanda eléctrica ha aumentado un 1% o incluso el 0, mientras que antes con ese porcentaje de crecimiento la demanda se elevaba en un 4%. Ello a pesar incluso de que ha subido la electrificación.

"Si se hacen las cosas bien España va a crecer y mucho", aseguraba el que fuera secretario de estado de Presupuestos, Economía y Energía entre 1996 y 2004. El 86% del déficit comercial exterior del año 2016 fue por la energía, recordó, por la dependencia energética del país. "Y eso que el precio del petróleo había caído". De ahí que resalte los retos energéticos para la economía de un país que durante los últimos cinco años de crecimiento ha destacado por dos cuestiones: que tras ese tiempo no haya inflación y que el saldo de la balanza por cuenta corriente sea positivo, algo que "nunca había ocurrido", y por la pléyade de empresas, sobre todo medianas, que "han sabido moverse y han salido al exterior. Eso hace que seamos competitivos". "Tenemos unos retos, pero podemos hacer virtud de la necesidad", animó el presidente de REE, "estamos en un momento propicio de crecimiento económico".

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