En doce horas

Algeciras, el Estrecho más ancho

  • Algeciras tiene muchos colores, es el Estrecho más ancho, porque convergen muchas culturas y estas se ven por sus calles y su gastronomía. Hay que visitarla con bolso grande… porque hay muchas cosas que llevarse a casa: pan macho, voraces, conchas finas, dulces del otro lado hechos a este lado, mirada al mar cuando se va la caló… a ello.

El Estrecho de Gibraltar, para mirarlo, respirarlo y vivirlo, una frontera siempre presente en Algeciras. El Estrecho de Gibraltar, para mirarlo, respirarlo y vivirlo, una frontera siempre presente en Algeciras.

El Estrecho de Gibraltar, para mirarlo, respirarlo y vivirlo, una frontera siempre presente en Algeciras. / Andrés Carrasco

No es que vayamos con bulla, es que así se conocen a los churros que se venden en varios puestos situados alrededor del mercado de abastos Ingeniero Torroja. Son churros de los gordos, porras, como también se les conoce. El disfrute comienza viendo como el churrero va liando las ruedas delante tuya. Si lo prefieres también puedes desayunar "pan macho", una variante del pan cateto con una miga bastante contundente. Lo tienen en la panadería Pan de Pelayo, situada en la plaza Nuestra Señora de la Palma.

11.00 Mercados de colores

El mercado Ingeniero Torroja, también conocido como el mercado octogonal, se construyó en la primera mitad del siglo XX. Los puestos están colocados de forma concéntrica. Dentro hay puestos de pescado, carnicerías y la última huevería que funciona en la provincia. Se pueden encontrar especies muy interesantes como el voraz o besugo de la pinta o las gallinetas. También brótolas, espectaculares en estado de frituras. El exterior del mercado es de lo más llamativo con fruterías situadas en la calle y con un espectacular surtido. La cosa no termina aquí. En los alrededores, dos puntos más de visita: la pescadería de la calle Rafael de Muro, en una galería donde comparten espacio una quincena de puestos de pescado y marisco. En la calle Cánovas del Castillo, la pescadería de Antonio Martín. Su sobrenombre es la boutique del pescado… no te digo ná.

12.00 El otro lado de este lado

En la calle José Santacana, junto al mercado, podemos encontrar varias carnicerías que ofrecen las carnes sacrificadas con el rito "Halal" que hace que la carne quede sin sangre. Atención a los pinchitos de cordero de la carnicería Alhambra. Enfrente la pastelería del mismo nombre. Su surtido de dulces árabes es espectacular…y además exquisito. Tienen también pan al estilo del Norte de Africa.

13.00 El bar más barato del Campo de Gibraltar

La Casita es un bar muy peculiar. Está en la calle Tarifa, cerca del mercado. Siempre está lleno y es muy jaleoso, con mucha vida. Vende sus tapas de dos en dos (dos tapas y una bebida a 3,40 euros). Es necesario probar el pollo al limón. Hay que ir rapidito para que dé tiempo a la siguiente visita.

14.00 El museo

Cierra a las dos y media, pero da tiempo a ver algo. Está en la calle Teniente Miranda, a unas pocas calles del mercado. Se puede ver la historia de Algeciras desde la prehistoria hasta nuestros días a través de varias salas. Uno de los edificios en el que está es del siglo XIX.

15.00 Ensaladilla, conchas finas y terraza

Es la hora del tapeo. Proponemos una mini ruta por el centro de Algeciras. Entre bar y bar se puede visitar la plaza Alta y luego acercarse hasta el bar de Rebolo en la calle Sevilla. Es de esos bares con las paredes llenas de recuerdos y objetos antiguos. Aquí hay que probar la ensaladilla. Muy cerca, también en la calle Sevilla, Casa Dioni, también conocido como La Alhambra. Si tienen esculpiñas, parecidas a los berberechos, a ello. Se comen crudas. Si no, menudo y, a veces conchas finas. Para terminar descansaítos, la terraza del mesón Las Duelas, en la plaza Neda. Se puede tomar un poquito de atún a la moruna o carrillada... que también hay que dejarse tentar por la carne.

16.00 Paseo por el parque María Cristina

Después de tanta intensidad gastronómica se apetece un paseo. El parque María Cristina, un espacio de 20.000 metros cuadrados bien poblado de árboles permite reconciliarse con la paz. El jardín se fundó en el siglo XIX. Justo al lado un conjunto arqueológico situado en plena calle, los restos de las murallas que existían en la ciudad en el siglo XIV.

17.00 Avenida Virgen del Carmen

Ya puestos se puede continuar dando un paseo por la avenida Virgen del Carmen, paralela a todo el complejo portuario de la ciudad. Impresiona el contraste de los grandes edificios, como los de un paseo marítimo, pero en el que al otro lado, en vez de playa, hay todo un puerto, de los de más actividad del mundo.

18.00. Merienda a lo clásico

La pastelería Canas está en una urbanización, lejos del centro, pero nos coge de camino para el paseo posterior. Vale la pena acercarse hasta la urbanización Sotorebolo para sentarse en la pequeña cafetería que hay junto al obrador. Su roscón de Reyes está tan bueno que lo tienen todo el año en versión en pequeñito. Atentos también al tocino de cielo o a los dulces con crema pastelera.

19.00 Playa de Getares

Cerca de la pastelería La Playa de Getares. Hay muchas terrazas donde sentarse a ver el mar. El paisaje de la playa es de lo más curioso. A un lado las montañas, los acantilados que luego recorreremos antes de cenar y, al otro el puerto y sus barcos. En medio la arena y las aguas. Si el tiempo está bueno todavía es hora de darse un refrescaito.

20.00. El parque del Centenario

Está cerca de la playa de Getares. Es un espacio gigantesco, 100.000 metros cuadrados. Permite unas estupendas vistas, sobre todo si se sube a una torre mirador situada en el parque. Hay vegetación abundante y la sensación de estar en un sitio "sin domesticar" donde se puede ver naturaleza. En el parque, construido ya entrado el siglo XXI, se pueden encontrar también restos de un antiguo fuerte militar del siglo XIX.

21.00 Cena cerca del mar

En Algeciras hay que terminar la jornada mirando al mar. Para llegar a Puro Estrecho hay que recorrer la carretera de Punta Carnero. Ya este paseo en coche vale la pena. El restaurante es espectacular. Ocupa una especie de choza gigantesca. Tienen un jardín con piscina, terraza y un salón que va que ni pintado para una cena a dos. En lo gastronómico la cosa va más bien de pescado. Para los que deseen un "escenario" más recogido, el restaurante La Cabaña, en la avenida Agua Marina, en uno de los barrios de la ciudad. Aquí se puede cenar en un salón de estilo rústico con barbacoa a la vista y ambiente intimista. Lo fuerte de la casa las carnes a la barbacoa, aunque no hay que perderse su parrillada de verduras.

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