El Gobierno concede la Medalla al Trabajo a Clemente Cerdeira

  • "Es un honor para mí que no me esperaba", afirma emocionado el trabajador homenajeado

Clemente Cerdeira de la Torre (1921, Tetuán), y colaborador en el dominical de El Faro, ha sido elegido por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales para recibir la Medalla al Trabajo junto con otras quince personas más que ostentarán este galardón "por sus actividades continuadas e incansables a lo largo de los años".

Decano del colegio de graduado social de Cádiz y Ceuta, trabajo por el que recibió la Medalla de Oro colectiva hace ya unos años, ha desarrollado una extensa labor en este ámbito, además de en otros campos donde siempre ha destacado su trabajo, pese a enfrentarse a distintas adversidades para poder cursar sus estudios universitarios, lo que supone un valor añadido a su extensa labor profesional.

A sus 86 años y jubilado, considera "un gran honor que se le haya dedicado este mérito, aunque sea una medalla que reciba entre la alegría y la tristeza", un mérito que obtiene con sabor agridulce por el fallecimiento de su hija. "Me enteré el sábado por la tarde, y no me lo esperaba. Pensé que nadie se iba a acordar ya de mí", dice a pesar de que le avala una extensa carrera profesional a sus espaldas y pese a estar considerado como un socialista histórico, pues gran parte de su familia ha ocupado puestos destacables en el ámbito de la política, "pero no creo que me hayan concedido la medalla por ello, aunque esta ideología ha sido una tradición en la familia".

Recuerda especialmente sus años en Marruecos y su juventud "cuando estuvimos detenidos durante dos años por nuestras ideas y nos quitaron todas nuestras propiedades", pero descarta la idea de que este aspecto haya tenido alguna incidencia a la hora de concederle la Medalla del Trabajo. "Aunque haya sido importante, ahora mismo esta etapa ha pasado ya a la historia", asevera Cerdeira. "Son cosas que nunca se pueden olvidar, y que con el paso del tiempo se ven con otro prisma". Con una dilatada carrera y muchos años de experiencia, tendrá que esperar a que se concrete una fecha para que se le entregue la Medalla al Trabajo, un mérito por el que se siente satisfecho y sorprendido, pues "cuando me llamaron el sábado por la tarde para anunciármelo no me lo creía".

Para ese día, al margen de los nervios, dice que preferirá no pronunciar ningún discurso porque aunque no le faltan méritos para recibir este galardón, asegura no ser "un hombre de palabras".

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