Los locales, ya sin presión, se hacen fuertes en su campo

  • Juancho es baja por sanción y el técnico, Rafa Morales, no podrá sentarse en el banquillo

Un triunfo en Lorca, que ponía fin a seis semanas malviviendo entre el empate y la derrota, permite al Granada B afrontar su encuentro de esta tarde con la Balona con el convencimiento de que el curso ya está aprobado. Sin peligro de descenso, casi sin opciones de jugar la liguilla y con la Copa vedada por su condición de filial, el conjunto franjirrojo se ha puesto a sí mismo una nueva tarea, alcanzar la quinta plaza, lo que supondría lograr la mejor clasificación de su historia. Precisamente esa ausencia de responsabilidad que ha maniatado a los jugadores de Rafa Morales en las últimas semanas, puede ser el principal arma de los locales en el duelo con los de La Línea.

El filial nazarí no es un rival cómodo cuando juega como local. Tres veces ha perdido ante su parroquia desde que comenzó la temporada y solo una, ante el Real Murcia, desde que arrancó 2018. De los dieciséis encuentros disputados, hasta el nueve ocasiones cedió puntos.

Además de Caio y el lesionado de larga duración Rubén, Morales cuenta con la única baja del sancionado Juancho, que en apenas un minuto vio dos amarillas por perder tiempo. Precisamente el técnico alboloteño no podrá sentarse hoy en el banquillo por sanción. Según el acta del partido ante el Lorca, el entrenador del B abandonó el área técnica con el fin de introducir un esférico en el campo para perder tiempo. Así pues, Raúl Barroso ocupará su lugar en el banco local.

Lo más probable es que la alineación sea muy parecida a la que hace siete días venció en el Artés Carrasco. La ausencia del colombiano podría subsanarse con la entrada de Pablo González por la derecha. Morillo volvería a actuar en el perfil zurdo y Andrés García engancharía una punta de lanza comandada por David Grande. Todo hace indicar que Casi volverá a caerse de una lista que, una semana más, es toda una incógnita.

El entrenador del filial nazarí, Rafa Morales, que llegó al cargo hace poco más de un mes procedente del juvenil de División de Honor achaca a las "rachas y a las dinámicas, a cuestiones más mentales que físicas" los malos números de la Balona en los dos últimos meses y recalca que precisamente por su necesidad de ganar se convierte en "un rival muy peligroso".

Morales, que está convencido de que los albinegros no pasarán apuros para salvar la categoría, analiza a su rival de esta tarde: "He visto los últimos partidos de la Balona, conozco a Gato y a Wilson Cuero, que fue jugador mío, y creo que tiene una plantilla que rentabiliza su juego vertical y su capacidad para decidir por fuera, con gente como Juampe, Stoichkov...".

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