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La mortalidad crece con el aumento de la temperatura
La mortalidad crece con el aumento de la temperatura
En ciudades mediterráneas se incrementa la mortalidad un 3% por cada grado más respecto al punto de mínima mortandad.
EFE | Actualizado 23.03.2009 - 17:36Varios estudios han demostrado la relación del aumento de la mortalidad con el incremento de la temperatura causado por el cambio climático, según ha explicado el investigador del Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP), Ferran Ballester, con motivo de la celebración del Día Meteorológico Mundial.
"Por cada grado de temperatura que aumenta en Valencia a partir de los 21 grados, el punto de mínima mortandad, hay un 1,5 por ciento más de mortalidad", según los últimos estudios citados por Ballester y realizados en el CSIP en conjunción el Centro Meteorológico de Valencia sobre el impacto de las temperaturas en trece ciudades españolas.
En la conferencia titulada "Cambio Climático y Salud" impartida en la Universitad de Valencia (UV), el científico ha hecho hincapié en la preocupación social, política y científica sobre las olas de calor que se suceden en Europa, y ha insistido en que las instituciones meteorológicas "deben seguir promoviendo sistemas de alerta" para prevenir catástrofes y muertes tempranas.
Según el experto, proyectos de investigación de la Unión Europea como el PHEWE (Prevención de efectos agudos para la salud en condiciones atmosféricas extremas y olas de calor) han verificado que en ciudades mediterráneas se incrementa la mortalidad un 3 por ciento por cada grado más respecto al punto de mínima mortandad, mientras que en el norte de Europa es de un 2 por ciento.
"Al contrario de lo que podría pensarse, el impacto del calor es mayor en ciudades del Mediterráneo. Parece que se explica en que tenemos menos preocupaciones respecto al calor; por ejemplo, las casas están menos preparadas", ha argumentado.
Entre otros factores, estas defunciones se producen por el aumento de las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como por los riesgos para la salud de personas mayores, que están vinculados con el calor.
"Esas alteraciones en el clima pueden dar lugar a un incremento de la temperatura y en los componentes contaminantes del aire, que suponen cambios en los procesos de polinización, aumentan la transmisión de las enfermedades infecciosas, malogran cosechas y provocan catástrofes por inundaciones que también significan pérdida de tierra productiva", ha precisado Ballester.
Para el investigador, las autoridades gubernamentales y la sociedad "deben tomar conciencia" de estos riesgos para la salud, como ya se hizo hace cien años.
"Europa ya pasó olas de calor que movilizaron a las clases altas europeas en ciudades como Londres y París, con la muerte de 44.000 personas y que dio lugar a las primeras infraestructuras como alcantarillado y saneamiento público", ha señalado.
Esas acciones "urgentes", según el investigador, "no son para generaciones futuras, sino beneficiosas para las presentes" puesto que ya se puede observar esas evidencias científicas del cambio climático en el día a día.
"El sector del transporte tiene el cincuenta por ciento de responsabilidad del cambio climático. Es necesario un cambio en la estructura del transporte", se señala.
En cuanto al debate sobre las disputas sobre si hay un cambio climático, Ballester ha manifestado que la comunidad científica "ya está de acuerdo".
"Lo hay y no es cosa del futuro, sino que ya es detectable tanto en los últimos años, como en la desecación de lagos como los del Chad, como en el presente".
"Por cada grado de temperatura que aumenta en Valencia a partir de los 21 grados, el punto de mínima mortandad, hay un 1,5 por ciento más de mortalidad", según los últimos estudios citados por Ballester y realizados en el CSIP en conjunción el Centro Meteorológico de Valencia sobre el impacto de las temperaturas en trece ciudades españolas.
En la conferencia titulada "Cambio Climático y Salud" impartida en la Universitad de Valencia (UV), el científico ha hecho hincapié en la preocupación social, política y científica sobre las olas de calor que se suceden en Europa, y ha insistido en que las instituciones meteorológicas "deben seguir promoviendo sistemas de alerta" para prevenir catástrofes y muertes tempranas.
Según el experto, proyectos de investigación de la Unión Europea como el PHEWE (Prevención de efectos agudos para la salud en condiciones atmosféricas extremas y olas de calor) han verificado que en ciudades mediterráneas se incrementa la mortalidad un 3 por ciento por cada grado más respecto al punto de mínima mortandad, mientras que en el norte de Europa es de un 2 por ciento.
"Al contrario de lo que podría pensarse, el impacto del calor es mayor en ciudades del Mediterráneo. Parece que se explica en que tenemos menos preocupaciones respecto al calor; por ejemplo, las casas están menos preparadas", ha argumentado.
Entre otros factores, estas defunciones se producen por el aumento de las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como por los riesgos para la salud de personas mayores, que están vinculados con el calor.
"Esas alteraciones en el clima pueden dar lugar a un incremento de la temperatura y en los componentes contaminantes del aire, que suponen cambios en los procesos de polinización, aumentan la transmisión de las enfermedades infecciosas, malogran cosechas y provocan catástrofes por inundaciones que también significan pérdida de tierra productiva", ha precisado Ballester.
Para el investigador, las autoridades gubernamentales y la sociedad "deben tomar conciencia" de estos riesgos para la salud, como ya se hizo hace cien años.
"Europa ya pasó olas de calor que movilizaron a las clases altas europeas en ciudades como Londres y París, con la muerte de 44.000 personas y que dio lugar a las primeras infraestructuras como alcantarillado y saneamiento público", ha señalado.
Esas acciones "urgentes", según el investigador, "no son para generaciones futuras, sino beneficiosas para las presentes" puesto que ya se puede observar esas evidencias científicas del cambio climático en el día a día.
"El sector del transporte tiene el cincuenta por ciento de responsabilidad del cambio climático. Es necesario un cambio en la estructura del transporte", se señala.
En cuanto al debate sobre las disputas sobre si hay un cambio climático, Ballester ha manifestado que la comunidad científica "ya está de acuerdo".
"Lo hay y no es cosa del futuro, sino que ya es detectable tanto en los últimos años, como en la desecación de lagos como los del Chad, como en el presente".

