editorial

Un aeropuerto para el nuevo siglo

| Actualizado 16.03.2010 - 01:00
Share
LOS Reyes de España inauguraron ayer la nueva terminal internacional del aeropuerto de Málaga, la T3. Una obra en la que se han invertido más de 400 millones de euros y que forma parte de un plan mucho más ambicioso, con un coste de casi 2.000 millones, que incluye una segunda pista y que situará en el año 2013 al recinto malagueño entre los aeródromos punteros de toda Europa. A diferencia de otras grandes infraestructuras demandadas por esta y otras provincias andaluzas, ésta se ha acometido en los plazos adecuados para anticiparse a la futura demanda del sector. Hay que felicitarnos, por tanto, de que por primera vez Málaga convierta en realidad una instalación de gran envergadura antes de que le sobrepasen las circunstancias. Las cifras de esta miniciudad son apabullantes. Cuando el Plan Málaga, en base al cual se ejecuta este programa de inversiones, culmine el recinto aeronáutico dispondrá de 550 hectáreas para prestar servicio a unos 30 millones de viajeros al año. El impacto económico que han calculado especialistas como Analistas Económicos se estima en 15.700 millones de euros, una cuarta parte del Producto Interior Bruto de la provincia. Se espera que entonces el aeropuerto, por el que podrán pasar hasta 9.000 pasajeros a la hora y que estará capacitado para tramitar unas 14.000 maletas en ese tiempo, sea capaz de generar de forma directa o inducida unos 200.000 puestos de trabajo. Estamos, por tanto, ante un equipamiento de primera magnitud y un gran motor de riqueza, no sólo para Andalucía, sino para España. Basta con señalar que en la actualidad casi siete de cada diez aviones que aterrizan o despegan en suelo andaluz lo hacen desde Málaga. La conclusión de la red de AVE que conectará las grandes ciudades de la región acentúa su condición de gran puerta de entrada de la comunidad. Y sería deseable en los próximos años concentrar otras rutas comerciales de interés para evitar que los viajeros, como sucede en ocasiones ahora, se vean obligados a comenzar su periplo desde Madrid o Barcelona. Con la T3, Málaga y Andalucía cruzan los cielos del nuevo siglo y afianzan su competitividad como destino turístico internacional en un momento crucial de la economía mundial.
0 comentarios
Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenido ofensivo o discriminatorio.

Nuevo comentario