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Los políticos juveniles
las dos orillas
Los políticos juveniles
José Joaquín León | Actualizado 16.03.2010 - 01:00PODRÍA ser una chirigota del Selu en el Carnaval de Cádiz, o una comparsa provincial muy sentida, o un coro mixto malo de solemnidad. El nombre da para eso y más. Lo cierto es que los políticos juveniles están de moda, más aún después del último Congreso del PSOE de Andalucía. Bueno, juveniles del todo no son, porque aquí se considera juveniles a los políticos que tienen entre 35 y 40 años, que ya es una edad de merecer desde siempre, si es que tienen méritos contraídos para merecer algo. Ese es el quid de la cuestión.
Si Griñán coloca de número 2 del PSOE de Andalucía a Rafael Velasco, que es de la cosecha del 73, y de secretaria de Organización o número 3 a Susana Díaz, que es de la cosecha del 74, ¿es por sus méritos o por su edad? Pues viendo que además ha incluido en su Ejecutiva a María José Rodríguez, Francisco Conejo, Felipe Sicilia, Verónica Pérez, Rafael Márquez y Pilar Navarro, entre otros, todos los cuales son menores de 40 años, da la impresión de que Griñán ha premiado mucho la edad.
Y da la impresión porque los méritos de algunos deben ser pocos, si se tiene en cuenta que en esa Ejecutiva la mayoría son desconocidos. Si la mitad de los andaluces, que están despistadísimos, no se han enterado de que Griñán es el presidente de la Junta de Andalucía, ¿cuántos conocen a María José Rodríguez, que es la secretaria de Economía? ¿Y cuántos a Felipe Sicilia, el secretario de Ciudadanía?
Griñán ha formado una Ejecutiva a la que, a simple vista, no le falta un hervor; es que le faltan tres o cuatro hervores y una pasada por la plancha. Es cierto que en el PP andaluz también le están dando cancha a los políticos de esa edad, pero que lo hagan todos no significa que sea lo mejor. Tampoco se trata de que llenen la política de ancianos, como hacían en la URSS. Hombres como el mismo Griñán, que no es juvenil, sino que tiene 63 años, están aún en su punto; ni crudito, ni pasado. Pero parece que a él le gustan poco hechos.
Alguien pensará que también Gaspar Zarrías y Luis Pizarro, que son quienes han mangoneado el cotarro del PSOE de Andalucía en los últimos tiempos, tuvieron alguna vez treinta y tantos años. Que también Felipe González fue joven y se comió en Suresnes a todos los diplodocus del PSOE histórico. Que también Alfonso Guerra era maquiavélico desde jovencito… Pero claro esas comparaciones son odiosas. ¡Imagínense a don Gaspar y don Luis, con los tiros dados que tienen, comparados con éstos! Los políticos, como los futbolistas, cuando son buenos despuntan pronto, y cuando no valen un euro son eternas promesas para siempre.
Eso se hace para atraer a los jóvenes a la política, dicen. Pero eso no justifica que también prejubilen a los políticos, como en Delphi.
Si Griñán coloca de número 2 del PSOE de Andalucía a Rafael Velasco, que es de la cosecha del 73, y de secretaria de Organización o número 3 a Susana Díaz, que es de la cosecha del 74, ¿es por sus méritos o por su edad? Pues viendo que además ha incluido en su Ejecutiva a María José Rodríguez, Francisco Conejo, Felipe Sicilia, Verónica Pérez, Rafael Márquez y Pilar Navarro, entre otros, todos los cuales son menores de 40 años, da la impresión de que Griñán ha premiado mucho la edad.
Y da la impresión porque los méritos de algunos deben ser pocos, si se tiene en cuenta que en esa Ejecutiva la mayoría son desconocidos. Si la mitad de los andaluces, que están despistadísimos, no se han enterado de que Griñán es el presidente de la Junta de Andalucía, ¿cuántos conocen a María José Rodríguez, que es la secretaria de Economía? ¿Y cuántos a Felipe Sicilia, el secretario de Ciudadanía?
Griñán ha formado una Ejecutiva a la que, a simple vista, no le falta un hervor; es que le faltan tres o cuatro hervores y una pasada por la plancha. Es cierto que en el PP andaluz también le están dando cancha a los políticos de esa edad, pero que lo hagan todos no significa que sea lo mejor. Tampoco se trata de que llenen la política de ancianos, como hacían en la URSS. Hombres como el mismo Griñán, que no es juvenil, sino que tiene 63 años, están aún en su punto; ni crudito, ni pasado. Pero parece que a él le gustan poco hechos.
Alguien pensará que también Gaspar Zarrías y Luis Pizarro, que son quienes han mangoneado el cotarro del PSOE de Andalucía en los últimos tiempos, tuvieron alguna vez treinta y tantos años. Que también Felipe González fue joven y se comió en Suresnes a todos los diplodocus del PSOE histórico. Que también Alfonso Guerra era maquiavélico desde jovencito… Pero claro esas comparaciones son odiosas. ¡Imagínense a don Gaspar y don Luis, con los tiros dados que tienen, comparados con éstos! Los políticos, como los futbolistas, cuando son buenos despuntan pronto, y cuando no valen un euro son eternas promesas para siempre.
Eso se hace para atraer a los jóvenes a la política, dicen. Pero eso no justifica que también prejubilen a los políticos, como en Delphi.

