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Con 'S' de subvención
St. Rémy
Con 'S' de subvención
Francisco Linares | Actualizado 16.03.2010 - 01:00HOY me voy a referir a mi casi paisano don Manuel Chaves, Chaves terminado en 'S' de subvención. Del otro, del Chávez que termina en 'Z' de zafio, de ese no quiero hablarles. El de la 'Z', como aún no se ha recuperado del ridículo que le hizo pasar el Rey, anda por ahí diciendo bravuconadas contra España y contra el monarca. Ése es el problema que tienen los fanfarrones, que al principio sus baladronadas pueden resultar simpáticas pero, al final, terminan por acarrearles el desprecio de todo el mundo. Por tanto, en consonancia con ese desprecio, no nos vamos a ocupar de él.
Nuestro Chaves, sin embargo, sí merece nuestra atención. Ahora que ha perdido el favor de los suyos tenemos que mimarlo. Después de muchos años dirigiendo el Partido Socialista en Andalucía sus compañeros "le han dimitido" de todos sus cargos en nuestra comunidad autónoma. En el discurso de despedida, emocionado, ha pedido disculpas a su familia por lo que hayan podido sufrir por causa de sus responsabilidades políticas. Seguro que, cuando haya bajado del estrado, su mujer e hijos, entre abrazos, le habrán dado las gracias por lo mucho que han disfrutado como consecuencia de esas mismas responsabilidades políticas. Y es que el Sr. Chaves y su familia llevan viviendo, magníficamente, toda la vida a costa de la "cosa pública".
Junto con don Manuel se ha marchado toda la vieja guardia del PSOE andaluz excepto su amigo íntimo, don José Griñan, que es quien le ha sustituido en todos sus cargos. Dicen que la nueva Ejecutiva Regional que preside el Sr. Griñan está conformada, fundamentalmente, por un grupo de treintañeros que son quienes asumen, a partir de ahora, la responsabilidad de conseguir que el Partido Socialista siga eternizándose en el poder andaluz. En principio, conocer que unos jóvenes han alcanzado tan importantes responsabilidades puede resultar esperanzador. Ya se sabe que la juventud es depositaria de los más nobles valores: el idealismo, la generosidad, la solidaridad, la abnegación, el sentido de la libertad. El problema de estos jóvenes es que a ninguno de ellos se les conoce por destacar como consecuencia de sus logros intelectuales o profesionales sino que, seguramente, han llegado hasta ahí porque, en toda su vida, lo único que han hecho es medrar dentro de su partido. Robert Louis Stevenson decía que "la política es quizá la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación". Y, muy probablemente, además, han prosperado a base de zancadillas, añagazas y alguna que otra treta de las muchas que conforman la vida de nuestras formaciones políticas. Por tanto, a pesar de su juventud, a lo peor, no estamos en presencia de seres tan altruistas y, si encima, les falta la experiencia de la edad, es probable que no tengamos tantos motivos de esperanza.
Yo no quiero terminar esta columna sin dedicarle un pequeño homenaje a ese gran hombre que ha sido don Miguel Delibes. Todos los políticos sin excepción han llorado su muerte. A lo mejor porque desconocían la opinión que él tenía de muchos de ellos: "Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad".
Nuestro Chaves, sin embargo, sí merece nuestra atención. Ahora que ha perdido el favor de los suyos tenemos que mimarlo. Después de muchos años dirigiendo el Partido Socialista en Andalucía sus compañeros "le han dimitido" de todos sus cargos en nuestra comunidad autónoma. En el discurso de despedida, emocionado, ha pedido disculpas a su familia por lo que hayan podido sufrir por causa de sus responsabilidades políticas. Seguro que, cuando haya bajado del estrado, su mujer e hijos, entre abrazos, le habrán dado las gracias por lo mucho que han disfrutado como consecuencia de esas mismas responsabilidades políticas. Y es que el Sr. Chaves y su familia llevan viviendo, magníficamente, toda la vida a costa de la "cosa pública".
Junto con don Manuel se ha marchado toda la vieja guardia del PSOE andaluz excepto su amigo íntimo, don José Griñan, que es quien le ha sustituido en todos sus cargos. Dicen que la nueva Ejecutiva Regional que preside el Sr. Griñan está conformada, fundamentalmente, por un grupo de treintañeros que son quienes asumen, a partir de ahora, la responsabilidad de conseguir que el Partido Socialista siga eternizándose en el poder andaluz. En principio, conocer que unos jóvenes han alcanzado tan importantes responsabilidades puede resultar esperanzador. Ya se sabe que la juventud es depositaria de los más nobles valores: el idealismo, la generosidad, la solidaridad, la abnegación, el sentido de la libertad. El problema de estos jóvenes es que a ninguno de ellos se les conoce por destacar como consecuencia de sus logros intelectuales o profesionales sino que, seguramente, han llegado hasta ahí porque, en toda su vida, lo único que han hecho es medrar dentro de su partido. Robert Louis Stevenson decía que "la política es quizá la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación". Y, muy probablemente, además, han prosperado a base de zancadillas, añagazas y alguna que otra treta de las muchas que conforman la vida de nuestras formaciones políticas. Por tanto, a pesar de su juventud, a lo peor, no estamos en presencia de seres tan altruistas y, si encima, les falta la experiencia de la edad, es probable que no tengamos tantos motivos de esperanza.
Yo no quiero terminar esta columna sin dedicarle un pequeño homenaje a ese gran hombre que ha sido don Miguel Delibes. Todos los políticos sin excepción han llorado su muerte. A lo mejor porque desconocían la opinión que él tenía de muchos de ellos: "Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad".

