La guerra de Lothar Bergmann
el mástil
La guerra de Lothar Bergmann
Ildefonso Sena / Isena@imagenta.es | Actualizado 17.10.2008 - 01:00LOTHAR Bergmann es un tarifeño nacido en Alemania que, desde hace años, libra en solitario una batalla: la de proteger el inmenso patrimonio de arte prehistórico del Campo de Gibraltar. Hasta ahora, tan sólo ha ganado un par de batallas, pero no la guerra. Es una lucha incruenta, con la palabra y la pluma como armas exclusivas, en un escenario donde las postas loberas serían balines de feria si del arriba firmante dependiera.
Su principal enemigo es la propia sociedad, al menos esa parte compuesta por gentuza analfabeta, generalmente producto de la mayor estafa sufrida por el pueblo español desde Viriato: la LOGSE. Esa a la que sólo es posible meter por vereda mediante la leña, la hostia en la cara o el cebollazo al bolsillo. A veces, es lo que más duele, llega a ser remedio de santos.
Pero de por medio está la Consejería de Cultura. La misma consejería que ha dejado a Tarifa sin teatro, ante la impotencia municipal que en definitiva es quien se lleva los guantazos y que se arriesga a pagar la ira de los tarifeños en los próximos comicios locales.
Bergmann, como muchos otros, mantiene esa lucha a cambio de nada. Puro apostolado cultural. Nadie le paga, aunque parezca mentira en un mundo tan interesado como insolidario. Y, a pesar de eso, a la administración cultural de esta Andalucía nuestra parece no importarle que unos cuantos energúmenos destrocen obras de arte con 15.000 años de historia.
Pongan ustedes más comentarios. A mi ya no me queda sitio.
Su principal enemigo es la propia sociedad, al menos esa parte compuesta por gentuza analfabeta, generalmente producto de la mayor estafa sufrida por el pueblo español desde Viriato: la LOGSE. Esa a la que sólo es posible meter por vereda mediante la leña, la hostia en la cara o el cebollazo al bolsillo. A veces, es lo que más duele, llega a ser remedio de santos.
Pero de por medio está la Consejería de Cultura. La misma consejería que ha dejado a Tarifa sin teatro, ante la impotencia municipal que en definitiva es quien se lleva los guantazos y que se arriesga a pagar la ira de los tarifeños en los próximos comicios locales.
Bergmann, como muchos otros, mantiene esa lucha a cambio de nada. Puro apostolado cultural. Nadie le paga, aunque parezca mentira en un mundo tan interesado como insolidario. Y, a pesar de eso, a la administración cultural de esta Andalucía nuestra parece no importarle que unos cuantos energúmenos destrocen obras de arte con 15.000 años de historia.
Pongan ustedes más comentarios. A mi ya no me queda sitio.


Ánimo Lothar, tu lucha no es estéril, muchos hemos aprendido a valorar y respetar este patrimonio gracias a tí, algún día, ojalá no muy lejano, los que tienen el poder de decidir se darán cuenta del error de no apoyarte. Un abrazo