cajón de sastre

La guerra de las banderas

Nicolás Barroso | Actualizado 06.07.2012 - 01:00
Share
TIENEN ustedes licencia para llamarme sensiblero, patriotero o lo que a bien dispongan, pero lo cierto es que a servidor se le esponja el alma cuando paseando por cualquier avenida, ve tremolar al viento la bandera española desde infinidad de balcones y ventanas. Bien sé que una golondrina no hace verano y que seguramente tampoco esta ventolera nacionalista va a desembocar en un cambio de actitud de mis conciudadanos ante los símbolos nacionales. Pero aún así disfruto de este brote mientras dure, es decir hasta que finalizado el campeonato desaparezcan y sólo queden destiñéndose al sol, las que algunos dejados se olviden de retirar. Aunque , a fin de cuentas, las muertes honrosas de una bandera son desteñirse al sol en paz o teñirse de sangre, en guerra.

Posiblemente, podremos encontrar un sensato término medio, entre colocar la bandera como faldón en los antiguos puestos de turrón de las ferias o en los belenes domésticos y la adoración icónica de por ejemplo, los norteamericanos, que la tienen en el porche de cada casa y cantan el himno nacional antes de cada partido deportivo o acontecimiento civil. Aquí en nuestro país no podemos quejarnos de variedad de banderas y todas son respetables, pero tengo para mí que la única que simboliza el abrazo abierto de todos los españoles en torno a la Constitución que supimos darnos en libertad, es la que cuelga ahora de los balcones. Ese es su principal valor y por ello todos debemos respetarla, por respeto a nosotros mismos y a todos nuestros antepasados, fueran de la ideología que fueran.

Aunque, existen interpretaciones para todos los gustos. En un pueblo de nuestra comarca, la semana pasada, daban su paseíto mañanero dos jubilatas de edad muy avanzada, por una calle llena de banderas cuando vieron una gigante, con los colores del arco iris, colgada de un balcón. Al preguntar Isidro, un hombre de campo, a su amigo qué bandera ella aquella, recibió la explicación que en aquella casa vivían dos lesbianas muy simpáticas que estaban celebrando el orgullo. Isidro replicó:

"Pues ya podían haber puesto las banderas de España y Lesbia juntas, como en la puerta del ayuntamiento están las de España y Andalucía. Y además a qué viene tanto orgullo si, que yo sepa, Lesbia ni siquiera se ha clasificado para la Eurocopa…….".
2 comentarios
  • 2 Rafael Moreno Fdez 06.07.2012, 12:16

    Comparto tu sentimiento patriotico.

  • 1 Adriano 06.07.2012, 10:38

    Querido Nicolás: se nota que no conoces varias comunidades del Estado. . .

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenido ofensivo o discriminatorio.

Nuevo comentario