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"Gibraltar no está preparada para las uniones de personas del mismo sexo"

El ex laborista es la primera persona que ocupa este Ministerio, creado tras la entrada en vigor de la nueva Constitución. Entre sus objetivos está la reforma del Código Penal y la protección del menor

Eva Reyes / Gibraltar | Actualizado 31.05.2009 - 01:00
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Daniel Feetham, durante la entrevista concedida a este diario en su despacho del número 6 de Convent Place.

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Daniel Feetham es el primer ministro de Justicia en la historia de Gibraltar, pues antes de la entrada en vigor de la nueva Constitución esta responsabilidad recaía en el gobernador. Nacido en el Peñón hace 42 años, es abogado e historiador, estudios que cursó en la Universidad de Manchester.

-¿Qué supone ser la primera persona que ocupa el cargo de ministro de Justicia?

-Es algo muy importante en dos sentidos. Por un lado, es un mensaje claro de la madurez política y constitucional de Gibraltar. Antes de la entrada en vigor de la nueva Constitución, la justicia era responsabilidad del gobernador y por tanto del Reino Unido. Eso ha cambiado y es una señal de madurez, como le decía. Soy el primero y por ello quiero asegurarme de hacer una buena labor. En segundo lugar, es también muy importante porque, como responsable en esta materia, tengo competencias sobre la Policía, la prisión, nuevas leyes..., y estoy inmerso en una serie de reformas porque quizás nos hemos quedado estancados en algunas cosas.

-¿En qué consisten esas reformas?

-Bueno, quiero modernizar el sistema penal, así como asuntos que afectan directamente a la familia, como es el caso del divorcio o la protección del menor. En el tema del divorcio, los expertos coinciden en afirmar que ese proceso incide mucho en el niño, que no crece de la misma forma, aunque hay excepciones, por supuesto. Yo mismo soy hijo de padres divorciados. Pero nuestro objetivo es facilitar ese proceso a las partes, fomentar el mayor entendimiento posible y ofrecer la mejor información, así que hemos diseñado un nuevo sistema parecido al que se aplica en Arizona aunque modificado y adaptado a Gibraltar. Por otro lado, estamos reforzando las leyes que afectan a la prisión ahora que se está construyendo una nueva y pensando en los derechos de los internos. En definitiva, hay mucho que hacer porque, al ser el sistema legal competencia del Reino Unido hasta hace muy poco, no hemos avanzado tanto como lo hubiéramos hecho con una persona con dedicación exclusiva como ocurre ahora.

-¿Cuándo entrará en funcionamiento la nueva prisión?

-En octubre de este año. El nuevo edificio estará listo antes, pero habrá que transferir a los presos y eso nos llevará a octubre.

-¿Están los tribunales de Gibraltar tan saturados como parece?

-Sí, lo están porque tanto la Corte Suprema como la Corte de Magistrados poseen una única sala física. Es por ello que vamos a aumentar el número de salas para que la Corte Suprema tenga cuatro y los magistrados, tres. Estamos ante un problema de falta de espacio físico, de ahí la ampliación.

-La semana pasada se inició en el Parlamento gibraltareño un debate para igualar la edad de consentimiento en las relaciones, que es de 16 años para heterosexuales y lesbianas y de 18 para los homosexuales hombres...

-Así es. He sido yo a nivel particular y no el Gobierno el que ha puesto este tema sobre la mesa, ya que no hay nada que impida a un miembro del Parlamento proponer nueva legislación de esa forma, esperando después no obstante el apoyo del Ejecutivo. Considero que es un tema importante, de convicción política. En mi opinión, no se debe dar un trato distinto a los homosexuales hombres en este tema en concreto.

-¿Cuál es entonces su posición respecto a las uniones civiles entre personas del mismo sexo?

-Creo sinceramente que en Gibraltar tendría que producirse previamente un debate muy profundo y creo también que la sociedad gibraltareña no está todavía preparada. En este sentido, hay que recordar que, en estos momentos, la aprobación de las uniones civiles no es una exigencia internacional. En mi opinión, si la Corte Europea de Derechos Humanos estableciera esas uniones como una obligación, habría muchos países que no lo aceptarían. Sin ir más lejos, considero que una sociedad como la irlandesa nunca apoyaría una medida así.

-¿Qué balance le gustaría hacer de su trabajo cuando acaben estos cuatro años?

-Me conformaría con cumplir todos los objetivos que me marqué al principio de esta andadura y que dije ante el Parlamento. Estaría muy satisfecho si pudiera cumplirlo todo, y creo que es posible.