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El general Navarro admite un "baile de números" en las identificaciones del Yak
El general Navarro admite un "baile de números" en las identificaciones del Yak
El principal de los tres mandos imputados reconoce "errores" al entregar los cadáveres pero descarga la responsabilidad en las autoridades turcas · Los cuerpos se guardaron en una lonja de pescado
Carlota Garrido / Madrid | Actualizado 25.03.2009 - 14:17Seis años después de la tragedia del Yak, el general Vicente Carlos Navarro se pregunta cómo se pudo producir tal "hecatombe" con las identificaciones de 30 de los 62 militares que murieron en el accidente del 26 de mayo de 2003 en Turquía, cuando volvían de una misión de Afganistán. El principal acusado, que se enfrenta a cinco años por falsificación en documento oficial, fue modificando su versión de los hechos mientras avanzaba su declaración en el primer día del juicio que se celebró en la Audiencia Nacional.
Así, en un primer momento sostuvo que él, principal encargado de las labores de identificación, reconoció correctamente a los 62 cadáveres. Es más, aseguró que entregó una lista definitiva al personal turco, y luego fue éste el que al sacar los cuerpos de las cámaras donde estaban guardados debieron alterar los nombres o etiquetas. "Una vez que les dimos la lista definitiva, los turcos entraron en las cámara y lo que pasó allí no lo sé".
Sin embargo, según avanzaba el interrogatorio del fiscal Fernando Burgos fue matizando su declaración hasta reconocer que pudo ser un conjunto de errores lo que produjo el fallo. "Pudo ser por un error de los turcos, porque yo bailé los números o por ambas cosas", aunque insistió en la posibilidad de que las autoridades turcas cometieran "errores" en la entrega de los cuerpos porque "hubo mucho trasvase de bolsas". "Hubo muchísimas manipulaciones, cambios de saco, de número y de embalaje, ahí debe estar la concatenación (de errores)", "por ser general no soy infalible".
También indicó que en el ambiente de trabajo, que calificó de "absolutamente sórdido", no se tomaron muestras de ADN porque no lo consideró "necesario" y porque las autoridades turcas no les "dejaron". Al respecto de cómo se confundió a un fallecido de raza blanca con uno de raza negra, dijo que este último "no era negro sino un canario mulatoide".
El general explicó también que el mismo día del accidente se trasladó a la zona por "orden" del entonces ministro de Defensa Federico Trillo. Dijo que tomó personalmente la decisión de identificar los cuerpos para "acortar el tiempo de espera y el duelo familiar", y explicó que los certificados de defunción se realizaron el día 28 a la llegada de los cuerpos a Madrid porque así lo solicitaron "algunas familias", a las que también se les entregaron informes "endulzados".
El comandante médico José Ramírez, el segundo militar acusado en declarar, subrayó que regresaron cuando Navarro les dijo: "Están identificados, nos volvemos a casa". Contó también que las bolsas con los restos se llegaron a romper, y que no se sacaron muestras porque nadie lo pidió.
El tercero de los acusados, el capitán Miguel Ángel Sáez García, también tiró balones fuera y dijo que los cadáveres se guardaron en una lonja de pescado, donde sólo entraba el equipo turco.
Así, en un primer momento sostuvo que él, principal encargado de las labores de identificación, reconoció correctamente a los 62 cadáveres. Es más, aseguró que entregó una lista definitiva al personal turco, y luego fue éste el que al sacar los cuerpos de las cámaras donde estaban guardados debieron alterar los nombres o etiquetas. "Una vez que les dimos la lista definitiva, los turcos entraron en las cámara y lo que pasó allí no lo sé".
Sin embargo, según avanzaba el interrogatorio del fiscal Fernando Burgos fue matizando su declaración hasta reconocer que pudo ser un conjunto de errores lo que produjo el fallo. "Pudo ser por un error de los turcos, porque yo bailé los números o por ambas cosas", aunque insistió en la posibilidad de que las autoridades turcas cometieran "errores" en la entrega de los cuerpos porque "hubo mucho trasvase de bolsas". "Hubo muchísimas manipulaciones, cambios de saco, de número y de embalaje, ahí debe estar la concatenación (de errores)", "por ser general no soy infalible".
También indicó que en el ambiente de trabajo, que calificó de "absolutamente sórdido", no se tomaron muestras de ADN porque no lo consideró "necesario" y porque las autoridades turcas no les "dejaron". Al respecto de cómo se confundió a un fallecido de raza blanca con uno de raza negra, dijo que este último "no era negro sino un canario mulatoide".
El general explicó también que el mismo día del accidente se trasladó a la zona por "orden" del entonces ministro de Defensa Federico Trillo. Dijo que tomó personalmente la decisión de identificar los cuerpos para "acortar el tiempo de espera y el duelo familiar", y explicó que los certificados de defunción se realizaron el día 28 a la llegada de los cuerpos a Madrid porque así lo solicitaron "algunas familias", a las que también se les entregaron informes "endulzados".
El comandante médico José Ramírez, el segundo militar acusado en declarar, subrayó que regresaron cuando Navarro les dijo: "Están identificados, nos volvemos a casa". Contó también que las bolsas con los restos se llegaron a romper, y que no se sacaron muestras porque nadie lo pidió.
El tercero de los acusados, el capitán Miguel Ángel Sáez García, también tiró balones fuera y dijo que los cadáveres se guardaron en una lonja de pescado, donde sólo entraba el equipo turco.



Despues de observar las actitudes del Sr. Trillo y del Sr Aznar, ante la pregunta de los medios de comunicación sobre el juicio de reconocimiento de cadaveres del accidente del avión contratado por la OTAN (Continua)