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Larga vida a la Segunda B
Larga vida a la Segunda B
Marcelino Maté, presidente de la Comisión de la RFEF, defiende la actual composición de la categoría y culpa de la mala situación a "algunos dirigentes que no cumplen"
José M. Vilches / Cádiz | Actualizado 03.02.2012 - 05:02La retirada del Sporting Villenueva en el grupo IV y del Sporting Mahonés en el III y la descalificación del Poli Ejido han rescatado el eterno debate sobre la necesidad o no de reestructurar la Segunda B.
El artículo 223 del reglamento disciplinario de la Real Federación Española (RFEF) estipula el descenso automático de un equipo que no comparezca en dos jornadas. La sanción impide recuperar la categoría durante las dos campañas siguientes, pero no exime al club implicado de las deudas acumuladas; por lo que si éste el 30 de junio no se pone al día económicamente con su plantilla, algo que protagonizó la temporada pasada el Cerro Reyes, se produciría un segundo descenso administrativo.
La situación de crisis es generalizada y los clubes se están planteando unirse para obligar a la RFEF a reestructurar una categoría que es ruinosa por su escasa resonancia pública y por los altos costes que supone en desplazamientos, arbitrajes y fichas.
Algunas de las soluciones que se plantean son eliminar directamente la división o reducir a dos los cuatro grupos actuales: bien de norte a sur o bien de oeste a este. Y también se demanda que los equipos filiales jueguen su propia competición.
Pero ¿qué pasa por la cabeza de la Comisión de Segunda B? El presidente, Marcelino Maté más que en reformar la categoría, abogaba por tirar de las orejas "a algunos dirigentes que no cumplen con lo que habían prometido".
"La solución es que se pague a la plantilla solamente lo que se puede pagar", resumía Marcelino Maté, presidente también de la Federación de Castilla-León. "El día que se pague lo que se puede pagar acabarán los problemas", repetía.
Marcelino Maté confesaba estar "preocupado" por la situación y lanzaba un mensaje a todo navegante: "Esperemos que los presidentes recobren la cordura tras lo que está pasando, que es un fiel reflejo de la crisis que afecta a todo el país. Pero lo que está pasando no es óbice para que el actual formato no siga siendo el mejor. Los propios clubes son los que votaron en su día este formato y entendemos que el mismo beneficia al fútbol; y eso no es poco".
"Esta categoría tiene más de treinta años y no debe ser tan mala. Hay que tener en cuenta lo que dicen los clubes y no lo que expresan aficionados y medios de comunicación", escupía.
"Parece que hay un debate en el seno del fútbol, pero no lo hay en nuestra Comisión. Aunque eso no quita que estemos reflexionando continuamente en lo que es lo mejor para el fútbol", añadía antes de concluir recalcando su discurso inicial: "El problema actual no se debe a la configuración de la categoría, sino a las cantidades que se prometen a los futbolistas y que luego no se pueden pagar".
El artículo 223 del reglamento disciplinario de la Real Federación Española (RFEF) estipula el descenso automático de un equipo que no comparezca en dos jornadas. La sanción impide recuperar la categoría durante las dos campañas siguientes, pero no exime al club implicado de las deudas acumuladas; por lo que si éste el 30 de junio no se pone al día económicamente con su plantilla, algo que protagonizó la temporada pasada el Cerro Reyes, se produciría un segundo descenso administrativo.
La situación de crisis es generalizada y los clubes se están planteando unirse para obligar a la RFEF a reestructurar una categoría que es ruinosa por su escasa resonancia pública y por los altos costes que supone en desplazamientos, arbitrajes y fichas.
Algunas de las soluciones que se plantean son eliminar directamente la división o reducir a dos los cuatro grupos actuales: bien de norte a sur o bien de oeste a este. Y también se demanda que los equipos filiales jueguen su propia competición.
Pero ¿qué pasa por la cabeza de la Comisión de Segunda B? El presidente, Marcelino Maté más que en reformar la categoría, abogaba por tirar de las orejas "a algunos dirigentes que no cumplen con lo que habían prometido".
"La solución es que se pague a la plantilla solamente lo que se puede pagar", resumía Marcelino Maté, presidente también de la Federación de Castilla-León. "El día que se pague lo que se puede pagar acabarán los problemas", repetía.
Marcelino Maté confesaba estar "preocupado" por la situación y lanzaba un mensaje a todo navegante: "Esperemos que los presidentes recobren la cordura tras lo que está pasando, que es un fiel reflejo de la crisis que afecta a todo el país. Pero lo que está pasando no es óbice para que el actual formato no siga siendo el mejor. Los propios clubes son los que votaron en su día este formato y entendemos que el mismo beneficia al fútbol; y eso no es poco".
"Esta categoría tiene más de treinta años y no debe ser tan mala. Hay que tener en cuenta lo que dicen los clubes y no lo que expresan aficionados y medios de comunicación", escupía.
"Parece que hay un debate en el seno del fútbol, pero no lo hay en nuestra Comisión. Aunque eso no quita que estemos reflexionando continuamente en lo que es lo mejor para el fútbol", añadía antes de concluir recalcando su discurso inicial: "El problema actual no se debe a la configuración de la categoría, sino a las cantidades que se prometen a los futbolistas y que luego no se pueden pagar".






