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"Las chicas eran las reinas"
Operación toscana Juan Pedro Galán, acusado de explotación sexual, defiende su inocencia
"Las chicas eran las reinas"
El torero y director de la empresa de locales de alterne de su familia en Cádiz y Málaga afirma que su trabajo ha ayudado a las mujeres a defender sus derechos
Juan P. Simó / Jerez | Actualizado 13.03.2010 - 05:04Juan Pedro Galán, el torero acusado de actividades ilícitas en los locales de alterne que su familia regenta en las provincias de Málaga y Cádiz, ha salido ya de la cárcel a la espera de juicio. Se encuentra "muy afectado" y se siente bajo una "indefensión tremenda" porque se siente juzgado "sin ton ni son". Pero duerme "a pierna suelta", sabiéndose con la conciencia tranquila.
De su paso por la cárcel de El Puerto II recuerda la monotonía y la inquietud cuando tuvo que estar pendiente de su padre, que ingresó junto a él en prisión y padece algunos problemas de salud. "Eran días de estar todo el tiempo encerrado excepto ocho horas que estás fuera, en el comedor, en la enfermería o en el patio".
No es la primera vez que Galán se ve acusado ante la Justicia: "Hace cinco años nos hicieron algo parecido. Y me he visto ya en la impotencia de que testigos digan auténticas barbaridades, te lleven a la ruina y, dos años después, cuando tiene lugar el desenlace del juicio, un fiscal te dice: levántese del banquillo de los acusados porque contra usted no hay nada. Es que eso -continúa el torero- es muy duro de digerir, tardas mucho en levantarte".
Galán niega radicalmente que en sus establecimientos se maltratase a las mujeres y que haya existido asociación ilícita para blanquear dinero. "Las chicas eran las reinas. Yo he luchado y lucho por la libertad sexual de las mujeres y para que ellas tuviesen libertad y dinero para mejorar su vida, tener su casa. Cuanto más dinero ganaban las niñas, más feliz y contento estaba yo".
Para el torero, "asociación ilícita significa que se reúne una serie de personas para cometer un acto ilícito, como el favorecer la prostitución. Si no hay eso, no hay asociación ilícita. Y si no hay asociación ilícita -explica Galán-, pues no hay blanqueo de capital, porque ese capital no viene de un negocio ilícito. Todo cae como las fichas de dominó. Además, en cuanto al blanqueo de dinero, yo soy el director de una empresa, no el administrador".
El torero no señala a nadie, pero estima que "la investigación de los hechos se podría haber estudiado, visto de otras mil formas. Hay una visita cada dos o tres meses de Extranjería a nuestros locales y hace 14 o 15 años que estamos funcionando. Y, de repente, parece que somos malísimos". Ahí entra Galán a echar su cuarto a espadas para hablar de hipocresía social. "A estas mujeres se les da la espalda. Es que hace muy poco tiempo que se linchaba a los homosexuales. O un señor iba a su casa y daba seis bofetadas a una mujer y no pasaba nada. Y todo eso se ha perseguido, porque es aberrante que alguien tenga potestad sobre otra persona y pueda agredirla físicamente. Se ha progresado en muchos aspectos -comenta Galán- y en la sociedad hay que progresar en esto también; vamos a darles los suficientes medios a estas mujeres para que puedan defenderse y no tengan miedo a hablar de su trabajo, miedo a pedir sus derechos, a ser señaladas. Ése es el problema, que no salen a defenderse porque se las desprecia".
"A fuerza del tiempo, hemos construido una gran familia -dice Galán-, como los propios empleados decían. Por eso he luchado, por hacer las cosas lo mejor posible, porque es una profesión a la que todo el mundo, cuando llega la Navidad, le da la espalda. Por eso, con más motivo hay que cuidarlo todo. No soy capaz de coaccionar a nadie y, además, las mujeres están arropadas por la ley".
De su paso por la cárcel de El Puerto II recuerda la monotonía y la inquietud cuando tuvo que estar pendiente de su padre, que ingresó junto a él en prisión y padece algunos problemas de salud. "Eran días de estar todo el tiempo encerrado excepto ocho horas que estás fuera, en el comedor, en la enfermería o en el patio".
No es la primera vez que Galán se ve acusado ante la Justicia: "Hace cinco años nos hicieron algo parecido. Y me he visto ya en la impotencia de que testigos digan auténticas barbaridades, te lleven a la ruina y, dos años después, cuando tiene lugar el desenlace del juicio, un fiscal te dice: levántese del banquillo de los acusados porque contra usted no hay nada. Es que eso -continúa el torero- es muy duro de digerir, tardas mucho en levantarte".
Galán niega radicalmente que en sus establecimientos se maltratase a las mujeres y que haya existido asociación ilícita para blanquear dinero. "Las chicas eran las reinas. Yo he luchado y lucho por la libertad sexual de las mujeres y para que ellas tuviesen libertad y dinero para mejorar su vida, tener su casa. Cuanto más dinero ganaban las niñas, más feliz y contento estaba yo".
Para el torero, "asociación ilícita significa que se reúne una serie de personas para cometer un acto ilícito, como el favorecer la prostitución. Si no hay eso, no hay asociación ilícita. Y si no hay asociación ilícita -explica Galán-, pues no hay blanqueo de capital, porque ese capital no viene de un negocio ilícito. Todo cae como las fichas de dominó. Además, en cuanto al blanqueo de dinero, yo soy el director de una empresa, no el administrador".
El torero no señala a nadie, pero estima que "la investigación de los hechos se podría haber estudiado, visto de otras mil formas. Hay una visita cada dos o tres meses de Extranjería a nuestros locales y hace 14 o 15 años que estamos funcionando. Y, de repente, parece que somos malísimos". Ahí entra Galán a echar su cuarto a espadas para hablar de hipocresía social. "A estas mujeres se les da la espalda. Es que hace muy poco tiempo que se linchaba a los homosexuales. O un señor iba a su casa y daba seis bofetadas a una mujer y no pasaba nada. Y todo eso se ha perseguido, porque es aberrante que alguien tenga potestad sobre otra persona y pueda agredirla físicamente. Se ha progresado en muchos aspectos -comenta Galán- y en la sociedad hay que progresar en esto también; vamos a darles los suficientes medios a estas mujeres para que puedan defenderse y no tengan miedo a hablar de su trabajo, miedo a pedir sus derechos, a ser señaladas. Ése es el problema, que no salen a defenderse porque se las desprecia".
"A fuerza del tiempo, hemos construido una gran familia -dice Galán-, como los propios empleados decían. Por eso he luchado, por hacer las cosas lo mejor posible, porque es una profesión a la que todo el mundo, cuando llega la Navidad, le da la espalda. Por eso, con más motivo hay que cuidarlo todo. No soy capaz de coaccionar a nadie y, además, las mujeres están arropadas por la ley".
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