A educar bien también se aprende
A educar bien también se aprende
Las escuelas de padres instruyen sobre las mejores estrategias para corregir problemas de comportamiento de los hijos e inculcarles conductas adecuadas. Un programa que guía al progenitor y se desarrolla en Algeciras
David Cervera / Algeciras | Actualizado 25.10.2009 - 01:00Pocos no han visto en alguna ocasión a algún pequeño diablillo arramplando con casi todo en un hipermercado. El abnegado progenitor quizá opte por arrebatar al niño sus conquistas de las estanterías en una acción ejercida repetida y cansinamente a causa del efecto de nuevas trastadas. Tal vez la decisión necesaria sea la persecución, por mor de la escapada del pequeño en un carrito bólido. Puede que se le reproche con un grito estéril o que, directamente, el padre o mamá determinen dejar al dichoso crío en casa. También, sin embargo, es posible elaborar para el niño una divertida lista de la compra de la que él mismo se debe encargar, con unos pocos productos recogidos en fotografías o dibujos. El diablillo se entretendrá y se evitarán las carreras por los pasillos. Saber elegir esta última táctica es algo que se enseña en las llamadas escuelas de padres. Sí, existen, y efectivamente son ese santo grial que la denominación anuncia.
Algeciras, Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (USMI-J) del área sanitaria del Campo de Gibraltar. Habla el psicólogo clínico Miguel Ángel Díaz Sibaja, que ahora trabaja en la Unidad de Salud Mental Comunitaria (USMC) de la ciudad, pero que cuando desarrollaba su función en la USMI-J lo detectó. "Nos encontramos con que el 60 o 70 por ciento de los niños que acudían eran traídos por los padres ante problemas de comportamiento", recuerda. Niños que "no obedecían, que empiezan a ir mal en los estudios, que tienen peleas. Problemas cotidianos del comportamiento que van avanzando hacia problemas mayores. Nos planteamos que sería interesante enseñar a los padres algunos trucos que les permitieran afrontar situaciones problemáticas, con un carácter sobre todo preventivo, ya que si cojo a un niño de 3, 4 o 5 años, en esos primeros estadios en los que está teniendo problemas de conducta, pues posiblemente no llegue a convertirse en un trastorno más importante".
En ese contexto se puso en marcha la escuela de padres, un programa que se desarrolla en diferentes lugares del país y que se sigue realizando en la ciudad. Para enseñar estrategias de educación, para aprender a actuar de la manera más adecuada con la familia. Al cabo de tres años desde su creación, sus responsables analizaron la información obtenida. "Vimos que hay cosas que cambian", subraya Díaz Sibaja. "Los padres se encuentran más seguros de lo que hacen, mejora el clima familiar y los niños dejan de comportarse de manera negativa", asegura. Se garantizan los resultados "en un porcentaje alto". "Es algo tremendamente importante".
Las estadísticas recogidas se publicaron en revistas científicas y el pasado junio se editó un libro que empezó a forjarse a finales de 2007. Escuela de padres: educación positiva para educar a tus hijos es el manual de clase con el que se trabaja en los grupos. Díaz Sibaja, nacido en Sevilla, criado en Valladolid y que ya lleva nueve años en Algeciras, es el autor principal de la obra, en la que también han participado las profesoras de la Uned María Isabel Comeche Moreno y Marta Isabel Díaz García. Está a la venta.
"Lo primero con lo que se procede es hacer que los padres asuman qué es esto de la educación, un cambio de chip, para que la entiendan desde otra perspectiva. En esta primera fase también se enseña a analizar los comportamientos, que no son gratuitos", expone el psicólogo. "A partir de ahí -añade- decimos qué hacemos. Para modificar un comportamiento o modificas los antecedentes o modificas las consecuencias. A los padres se les enseña toda una serie de estrategias, técnicas de menor a mayor intensidad".
"A veces el menor no se comporta bien porque no sabe hacerlo. Existe una fase de entrenamiento que es enseñarle al niño esos comportamientos adecuados. Si el niño sabe hacerlo, pero aun así no lo hace bien, pues tenemos unas técnicas para corregir comportamientos. También poseemos otras para favorecer o motivar conductas".
El experto considera que en el origen del comportamiento inadecuado de un crío se encuentra una actuación incorrecta de los padres desde temprana edad. "El niño también es un cabeza pensante, pero todos los investigadores partimos de una premisa: el adolescente se educa cuando tiene cero años. Un niño puede tener una rabieta normalizadamente. A partir del año y medio, dos años, el niño se encuentra en la fase del no; se da cuenta de que puede hacer cosas por sí mismo. ¿Cómo afrontas esas 10, 20, 40 primeras rabietas? En función de cómo las enfrentemos vamos a hacer que desaparezcan o que continúen", explica. Díaz Sibaja precisa además que el proceso educativo atañe no sólo a los padres, también a los abuelos o a los profesores. Y además "tiene que haber una coherencia entre todas las partes".
Para el psicólogo efectivamente existen casos en los que es sumamente complicado vencer, pero, en contra del célebre y popular dicho del este niño es imposible, no los relaciona con la incapacidad del joven para cambiar, sino con la de los progenitores. "Depende de la motivación de la familia", resume.
"La frecuencia de los comportamientos agresivos se está incrementando notablemente. Hace unas semanas leí en el periódico que la fiscalía de menores está colapsada ahora de denuncias de padres contra sus hijos por ser agresivos. Es impresionante", cuenta Díaz Sibaja. Ocurre "parte por el modelado que se observa, parte por los valores que ahora se tienen en la sociedad y otra parte porque ante esos primeros comportamientos agresivos no existe un freno por parte de los adultos del menor. No hay una explicación simplista. Tendríamos que acudir a todos los factores, individuales, familiares, sociales y circunstanciales".
Al hilo de este asunto el experto trae a colación una investigación de los 70 con dos aulas de niños de preescolar. En una se proyectó una película en la que un crío golpeaba y mordía a un muñeco. En la otra visionaron una neutral. La semana posterior se comprobó que en la clase en la que se exhibió el filme del niño violento se incrementó la frecuencia de los comportamientos agresivos con respecto a la otra. Sí, la influencia de la televisión, y ahora también de youtube, en la educación y en las conductas no es un mito. "Los dibujos con agresividad hacen que ésta se vea como algo normal. Normal no en cuanto a la moralidad de bueno o malo, sino normal en cuanto a la frecuencia", destaca Díaz Sibaja.
Algeciras, Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (USMI-J) del área sanitaria del Campo de Gibraltar. Habla el psicólogo clínico Miguel Ángel Díaz Sibaja, que ahora trabaja en la Unidad de Salud Mental Comunitaria (USMC) de la ciudad, pero que cuando desarrollaba su función en la USMI-J lo detectó. "Nos encontramos con que el 60 o 70 por ciento de los niños que acudían eran traídos por los padres ante problemas de comportamiento", recuerda. Niños que "no obedecían, que empiezan a ir mal en los estudios, que tienen peleas. Problemas cotidianos del comportamiento que van avanzando hacia problemas mayores. Nos planteamos que sería interesante enseñar a los padres algunos trucos que les permitieran afrontar situaciones problemáticas, con un carácter sobre todo preventivo, ya que si cojo a un niño de 3, 4 o 5 años, en esos primeros estadios en los que está teniendo problemas de conducta, pues posiblemente no llegue a convertirse en un trastorno más importante".
En ese contexto se puso en marcha la escuela de padres, un programa que se desarrolla en diferentes lugares del país y que se sigue realizando en la ciudad. Para enseñar estrategias de educación, para aprender a actuar de la manera más adecuada con la familia. Al cabo de tres años desde su creación, sus responsables analizaron la información obtenida. "Vimos que hay cosas que cambian", subraya Díaz Sibaja. "Los padres se encuentran más seguros de lo que hacen, mejora el clima familiar y los niños dejan de comportarse de manera negativa", asegura. Se garantizan los resultados "en un porcentaje alto". "Es algo tremendamente importante".
Las estadísticas recogidas se publicaron en revistas científicas y el pasado junio se editó un libro que empezó a forjarse a finales de 2007. Escuela de padres: educación positiva para educar a tus hijos es el manual de clase con el que se trabaja en los grupos. Díaz Sibaja, nacido en Sevilla, criado en Valladolid y que ya lleva nueve años en Algeciras, es el autor principal de la obra, en la que también han participado las profesoras de la Uned María Isabel Comeche Moreno y Marta Isabel Díaz García. Está a la venta.
"Lo primero con lo que se procede es hacer que los padres asuman qué es esto de la educación, un cambio de chip, para que la entiendan desde otra perspectiva. En esta primera fase también se enseña a analizar los comportamientos, que no son gratuitos", expone el psicólogo. "A partir de ahí -añade- decimos qué hacemos. Para modificar un comportamiento o modificas los antecedentes o modificas las consecuencias. A los padres se les enseña toda una serie de estrategias, técnicas de menor a mayor intensidad".
"A veces el menor no se comporta bien porque no sabe hacerlo. Existe una fase de entrenamiento que es enseñarle al niño esos comportamientos adecuados. Si el niño sabe hacerlo, pero aun así no lo hace bien, pues tenemos unas técnicas para corregir comportamientos. También poseemos otras para favorecer o motivar conductas".
El experto considera que en el origen del comportamiento inadecuado de un crío se encuentra una actuación incorrecta de los padres desde temprana edad. "El niño también es un cabeza pensante, pero todos los investigadores partimos de una premisa: el adolescente se educa cuando tiene cero años. Un niño puede tener una rabieta normalizadamente. A partir del año y medio, dos años, el niño se encuentra en la fase del no; se da cuenta de que puede hacer cosas por sí mismo. ¿Cómo afrontas esas 10, 20, 40 primeras rabietas? En función de cómo las enfrentemos vamos a hacer que desaparezcan o que continúen", explica. Díaz Sibaja precisa además que el proceso educativo atañe no sólo a los padres, también a los abuelos o a los profesores. Y además "tiene que haber una coherencia entre todas las partes".
Para el psicólogo efectivamente existen casos en los que es sumamente complicado vencer, pero, en contra del célebre y popular dicho del este niño es imposible, no los relaciona con la incapacidad del joven para cambiar, sino con la de los progenitores. "Depende de la motivación de la familia", resume.
"La frecuencia de los comportamientos agresivos se está incrementando notablemente. Hace unas semanas leí en el periódico que la fiscalía de menores está colapsada ahora de denuncias de padres contra sus hijos por ser agresivos. Es impresionante", cuenta Díaz Sibaja. Ocurre "parte por el modelado que se observa, parte por los valores que ahora se tienen en la sociedad y otra parte porque ante esos primeros comportamientos agresivos no existe un freno por parte de los adultos del menor. No hay una explicación simplista. Tendríamos que acudir a todos los factores, individuales, familiares, sociales y circunstanciales".
Al hilo de este asunto el experto trae a colación una investigación de los 70 con dos aulas de niños de preescolar. En una se proyectó una película en la que un crío golpeaba y mordía a un muñeco. En la otra visionaron una neutral. La semana posterior se comprobó que en la clase en la que se exhibió el filme del niño violento se incrementó la frecuencia de los comportamientos agresivos con respecto a la otra. Sí, la influencia de la televisión, y ahora también de youtube, en la educación y en las conductas no es un mito. "Los dibujos con agresividad hacen que ésta se vea como algo normal. Normal no en cuanto a la moralidad de bueno o malo, sino normal en cuanto a la frecuencia", destaca Díaz Sibaja.
GALERÍA GRÁFICA
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