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El parado que marcha a pie a Madrid para reivindicar su situación llega a Extremadura
El parado que marcha a pie a Madrid para reivindicar su situación llega a Extremadura
Raúl Torres ya ha recorrido más de un tercio de la ruta. La etapa de Medina Sidonia, la más dura
D. L. / Algeciras | Actualizado 24.06.2009 - 01:00Raúl Torres, el parado que está emprendiendo una marcha a pie hasta Madrid para reivindicar su situación laboral, ya está en tierras extremeñas. Significa que ya ha recorrido más de un tercio del trayecto que ha diseñado y que le llevará al ministerio de Trabajo, donde tiene previsto entregar un currículo simbólico.
Al mediodía de ayer Raúl estaba descansando en un árbol, a unos ocho kilómetros de la Granja de Torrehermosa. La noche anterior la pasó en Malcocinado, el primer pueblo que uno se encuentra tras salir de la comunidad andaluza. Allí fue acogido, al igual que lo hizo una familia en Cazalla. Algunos le conocen ya del revuelo mediático que está provocando, mientras que otros que le echan un cable simplemente se suman a la causa, bien dándole comida o cama. Dice que está teniendo suerte porque sólo hasta ahora ha pernoctado tres días en el campo -lleva más de veinte días de ruta-.
Recuerda que la etapa más dura fue la de Medina Sidonia. Esa jornada se metió entre pecho y espalda 40 kilómetros y además tuvo problemas de agua. Lo que ha hecho es dosificarse algo y las medias diarias que hace son de 25 kilómetros. Su cuerpo se lo agradece y mucho más cuando aún está mermado por unas ampollas.
Para combatir el calor se levanta sobre las seis de la mañana para recoger sus bártulos y una hora después ya está andando, luego hace una parada para comer y termina la etapa a la caída de la tarde. Dice que no se se suele perder. "Coges una carretera y la sigues hasta el final". Se queda con el apoyo de la gente y con la esperanza de que sirva su aventura. "Si no, ya no sé cómo hacerlo".
Al mediodía de ayer Raúl estaba descansando en un árbol, a unos ocho kilómetros de la Granja de Torrehermosa. La noche anterior la pasó en Malcocinado, el primer pueblo que uno se encuentra tras salir de la comunidad andaluza. Allí fue acogido, al igual que lo hizo una familia en Cazalla. Algunos le conocen ya del revuelo mediático que está provocando, mientras que otros que le echan un cable simplemente se suman a la causa, bien dándole comida o cama. Dice que está teniendo suerte porque sólo hasta ahora ha pernoctado tres días en el campo -lleva más de veinte días de ruta-.
Recuerda que la etapa más dura fue la de Medina Sidonia. Esa jornada se metió entre pecho y espalda 40 kilómetros y además tuvo problemas de agua. Lo que ha hecho es dosificarse algo y las medias diarias que hace son de 25 kilómetros. Su cuerpo se lo agradece y mucho más cuando aún está mermado por unas ampollas.
Para combatir el calor se levanta sobre las seis de la mañana para recoger sus bártulos y una hora después ya está andando, luego hace una parada para comer y termina la etapa a la caída de la tarde. Dice que no se se suele perder. "Coges una carretera y la sigues hasta el final". Se queda con el apoyo de la gente y con la esperanza de que sirva su aventura. "Si no, ya no sé cómo hacerlo".





