Un verano con frío polar

  • El Parque de las Ciencias de Granada alberga la exposición sobre la Antártida más grande de Europa · La muestra cuenta con 400 piezas distribuidas en 2.000 m2

Los granadinos gozan desde el pasado lunes de una nueva fórmula para combatir las altas temperaturas típicas de la época estival. Lejos de proveerse de granizadas, horchata o helados, el Parque de las Ciencias les ha proporcionado una original alternativa para refrescarse: la recreación de un fragmento del continente austral en Antártida. Estación Polar, la mayor exposición realizada en Europa sobre el territorio helado.

Este proyecto, en el que colaboran el Museo de Historia Natural de Londres, además de 40 instituciones científicas de 30 países distintos, pretende transformar al visitante en un cadete polar. Durante el recorrido los asistentes sentirán en su propia piel las condiciones extremas a las que se someten los expedicionarios desde que, en 1898, se realizara la primera excursión hacia la región más seca, ventosa y fría del planeta.

Veinte módulos interactivos componen la exposición. En ellos se recrean la flora y la fauna del lugar, se muestra su geografía y cómo se desenvuelven en su día a día los exploradores durante su estancia en el continente de los pingüinos. Para ello, los visitantes podrán examinar las pertenencias reales del personal de la base antártica, bucear bajo hielo mientras observan criaturas raras y gigantescas o conducir una moto de nieve para buscar restos traídos de la Antártida. Asimismo, aprenderán cómo acampar a temperaturas bajo cero y experimentarán qué se siente al pasar seis meses sometidos a una oscuridad total.

Este periplo se completa con un taller didáctico en el que el público aprenderá por qué se dan en el continente condiciones climatológicas tan extremas, cuál es el comportamiento del hielo continental, cómo localizar geográficamente el continente o de qué modo influye en él la destrucción de la capa de ozono a causa del cambio climático.

Nada de lo citado es lo más sorprendente de la exposición. Su carácter interactivo alcanza su punto álgido cuando, al finalizar la ruta, los asistentes son evaluados como expedicionarios y en función de los resultados obtenidos en los distintos desafíos que se le han planteado. Después se les indicará qué trabajo podrían desempeñar en la Estación Polar.

Para el que no quiera despedirse de esta aventura, el Parque de las Ciencias les facilita un código que le permitirá seguir superando pruebas a través de internet. Estos retos serán supervisados por expertos que les concederán la acreditación como cadetes polares si encaran todos los desafíos.

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