Los vecinos de Mari Luz extreman el control a sus hijos

  • La Subdelegación atribuye a un "malentendido" el último arresto

Los residentes del barrio de El Torrejón de Huelva, el mismo en el que desapareció la pequeña Mari Luz el pasado 13 de enero, admitían ayer que llevan tiempo sometiendo al barrio a una metódica y continua vigilancia además de extremar el control de los niños para evitar situaciones de peligro.

En este escenario de psicosis fue detenido un ciudadano argelino la tarde del pasado sábado que concluyó finalmente en su liberación y que la Subdelegación del Gobierno en la capital onubense atribuyó ayer a un "malentendido". El hombre fue puesto en libertad sin cargos tras pestar declaración durante seis horas por un presunto intento de secuestro que fue desmentido posteriormente por la Policía.

La Subdelagación aportó una versión muy distinta a los de los vecinos, y asegura que "los hechos sucedieron alrededor de las cinco horas del sábado cuando un súbdito argelino coincidió con dos niñas en una plaza de la zona". Añade la fuente gubernativa que "como quiera que el hombre se dirigió a una de las niñas e incluso como gesto amistoso le tocó la cabeza, las niñas se pusieron nerviosas. Entonces, la madre de ambas, que andaba al lado de ellas, comenzó a proferir gritos y, en consecuencia, el nerviosismo generalizado se apoderó de la gente que a esa hora transitaba por la barriada".

Para los vecinos, lo que ocurrió el sábado fue un episodio más de la inseguridad que vive la barriada y la denuncia por intento de secuestro se suma a las de semanas anteriores en Granada, Benalmádena y Guadalcázar (Córdoba), donde un rumano denunció un linchamiento de varios hombres alertados por un niño que creyó que lo iba a raptar.

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