Sólo un semestre muy lluvioso evitará restricciones en el riego

  • Las últimas lluvias sólo sirven para empapar el terreno y no hay aportaciones a los embalses

  • Salvo casos puntuales, el consumo humano está garantizado para como mínimo dos años

Las últimas lluvias le han sentado bien al campo, pero la sequía sigue ahí. De hecho, pese a que en algunos casos las precipitaciones han sido torrenciales, a los embalses no ha llegado ninguna aportación. Si muchos pantanos andaluces se situaban en un tercio o menos de su capacidad hace una semana hoy están prácticamente igual. El suelo estaba tan seco -apenas ha llovido desde el mes de mayo- que esas primeras lluvias las ha absorbido el terreno. "Los embalses se nutren del exceso de lluvias; hace falta que llueva mucho más para que haya escorrentías y el agua les llegue", afirma Javier Aycart, jefe del SAIH, el servicio de información hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).

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Sólo un semestre muy lluvioso evitará restricciones en el riego

Las cuencas andaluzas enfilan el cuarto año de sequía meteorológica (periodo de escasez de precipitaciones) sin restricciones en el consumo, salvo casos puntuales. Pero, como señala Inmaculada Cuenca, directora de Infraestructuras hidráulicas de la Junta de Andalucía, cuencas como la Mediterránea, sobre todo en la zona de Málaga, están "en situación muy vulnerable"; en el Guadalquivir ya hay sistemas de regulación (embalses que atienden a determinadas zonas) en situación de emergencia, y la cuenca al completo está en alerta, el paso previo. El sistema de regulación general del Guadalquivir, que se extiende a lo largo del río con el 60% de la capacidad de los embalses de la cuenca, está al 26,4%, con 1.573 hectómetros cúbicos esta semana. Si bajara a 1.423 en octubre, estaría ya en emergencia, aunque hay que decir que cada mes tiene su propio límite y es más alto en los periodos más lluviosos.

La agricultura de secano, más perjudicada ya que el regadío, tuvo una campaña normal

La única cuenca -y casi por extensión, provincia, Huelva- que puede presumir de estar bien es la de Tinto, Odiel, Piedras. Según afirma Inmaculada Cuenca, todos los consumos están garantizados para al menos dos años y seguramente para más, ya que es raro que un periodo de sequía se alargue más de seis años. El panorama se complica conforme viajamos de oeste a este, por debajo de la Cuenca del Guadalquivir. Guadalete-Barbate tiene para entre un año y dos; dentro de la Cuenca Mediterránea, la zona que va de Gibraltar a la Costa del Sol tiene garantías sólo "superiores al año"; Guadalhorce, Málaga y su zona metropolitana y La Axarquía ya no llegan al año; la parte granadina de la Cuenca Mediterráneo está, sin embargo, en situación de normalidad, "aunque no tan exuberante como Huelva"; y Almería es un caso especial, ya que apenas tiene sistemas regulados y se surte, sobre todo en el Poniente, de las aguas subterráneas que vienen de Sierra Nevada, que ya están muy explotadas. El corte del trasvase Tajo-Segura y Negratín-Almanzora ha sido un golpe y los agricultores han tenido que recurrir al agua desalada, mucho más cara.

Lo cierto es que tiene que llover mucho y de forma continuada entre noviembre y mayo para que los embalses se llenen y nos olvidemos de las restricciones. Javier Aycart recuerda una situación similar en 2009. De pronto, entre mediados de diciembre y enero llovió tanto que los pantanos se llenaron casi de golpe. Si las precipitaciones están en la media del invierno-primavera, probablemente esta vez no sea suficiente. El mismo Aycart remarca que las lluvias en el año hidrológico que acaba de terminar han sido un 14% inferiores a la media y, sin embargo, las aportaciones a los embalses ha sido un 68% más bajas. Si hay lluvias esporádicas e irregulares los aportes van a ser muchos, y en mayo llegarían los desembalses para la campaña de riego. No habría suficiente agua. "Es probable que la sequía se alargue solamente un año más, pero tenemos que ser prudentes y prever que pueda venir otro ejercicio seco; hay que prevenir". La Junta ya anticipa un decreto de sequía de no haber vuelco meteorológico que llene los embalses y dentro de la CHG la Comisión de Desembalse se reunirá el día 30 para avisar sobre todo a los regantes de los posibles escenarios. Y el malo, incluso el regular, a buen seguro equivale a restricciones en el consumo.

¿Lloverá? Es imposible decirlo. Algunas fuentes consultadas apuntan a que noviembre y diciembre serán mejores que la media, pero el director del centro meteorológico de Málaga de la Aemet, José María Sánchez-Laulhé, lo desmiente. "Es un rumor muy fuerte, sí; pero lo que nos dicen los modelos es que hay las mismas posibilidades de que sea un periodo seco (33%), normal (33%) o húmedo (33%). No hay una previsión clara". Incertidumbre máxima, pues.

Si no llueve, o no llueve lo suficiente, los que tienen algo que perder son los regantes, es decir, a la agricultura, que copa el 87% del consumo. El abastecimiento para consumo humano es prioritario y está garantizado a medio plazo, para tres años al menos, aventura a decir Aycart en alusión a la Cuenca del Guadalquivir. Los sistemas mixtos, para riego y consumo humano, darían prioridad a este último uso. Parte del agua de la zona del campo de Gibraltar ya va a la Costa del Sol, donde sólo hay consumo humano. Acosol, su empresa de abastecimiento, ha incrementado la producción de agua desalada en previsión de un año malo. Y la Junta planea conectar la parte oriental de la provincia con la occidental, aunque este proyecto es a medio plazo, y beneficiaría también a las zonas regables de la Axarquía y Guadalhorce. En el Guadalquivir, las zonas metropolitanas de Sevilla y Córdoba tienen buenas perspectivas, ya que los embalses que las surten están en situación de normalidad. Granada está algo peor, ya que el sistema Quentar-Canales está en alerta, pero según señala Aycart, la Confederación dispone de acuíferos de reserva que garantizarían absolutamente el consumo en caso de problemas.

Los regantes quieren ser optimistas sobre lo que viene, pero deben estar preparados también para todo. Pedro Parias, director general de la Federación de Comunidades de Regantes de Andalucía, Feragua, señala que la reunión del día 30 en la CHG es para que los agricultores tomen conciencia del panorama y adopten sus decisiones de cultivo, que van desde apostar por el secano a sembrar algún cultivo de regadío que consuma mucha agua. No van a ser fáciles estas decisiones, ya que la incertidumbre meteorológica es total de cara al invierno y es imposible decir ahora mismo si va a haber restricciones o no. En todo caso, Parias pone en valor el esfuerzo modernizador del sector del regadío, que le ha llevado a pasar de consumir entre 8.000 y 10.000 metros cúbicos por hectárea en los primeros años 90 a entre 5.000 y 6.000, aunque el ahorro para todo el sistema es menor, del 15% más o menos, ya que antes el agua que no se drenaba en las acequias volvía al ciclo hidrológico.

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