Maeztu rebaja en un 38% la investigación propia del Defensor

  • El número de quejas durante su gestión desciende con respecto a los años de Chamizo

Jesús Maeztu quiere imprimir su impronta a la institución del Defensor del Pueblo andaluz tras la carismática gestión de José Chamizo los últimos 17 años. Tomó el mando a finales de junio, pero él mismo cifra en sólo cuatro o cinco meses su mandato, entre vacaciones y adaptación. Con 70 años, confiesa que el trabajo es agotador y asume la alargada sombra de su antecesor. Ayer en la entrega al Parlamento del informe de la gestión de la oficina durante 2013, Maeztu intentó despejar cualquier comparación entre su gestión y la de Chamizo y quiso a dar a entender que en los próximos meses habrá novedades que identifiquen su rúbrica. El tiempo dirá si la oficina volverá a tener la velocidad de crucero que segó el pacto político entre PSOE, PP e IU para relevar a Chamizo (por iniciativa de la entonces consejera de Presidencia de la Junta, Susana Díaz) quien se ganó el recelo de todos los partidos por sus críticas a la clase política (las "peleítas").

Una de las decisiones de Maeztu es la de rebajar las investigaciones propias que emprende la institución. Las quejas de oficio descendieron el pasado año un 38%, de 247 a 152. A preguntas de los periodistas Maeztu aseguró que a veces se han abierto averiguaciones por actuaciones de otras instituciones o noticias de medios de comunicación y que a partir de ahora se aplicará un "criterio más restringido". Se reforzará la mediación y las denuncias exclusivas de la institución y, si las denuncias merecen un tratamiento más extensivo, habrá informe especial.

Maeztu rechazó cualquier tipo de parálisis por el periodo de transición en la oficina y destacó por encima de cualquier dato las 42.000 personas que acudieron a la oficina. Por la mañana había leído en un medio de comunicación una filtración de los datos de actuación de la oficina que le dejaban mal parado, con un descenso de las quejas durante su mandato con respecto a Chamizo. Lo cierto es que durante sus seis meses la media es de 411 quejas recibidas al mes, inferior a la de la oficina en 2012 y en años anteriores.

Este descenso en las nuevas quejas ciudadanas presentadas ante el Defensor se equilibra con las recibidas en el primer semestre (4.269) para completar 6.926 quejas, el segundo registro más alto en la historia de la institución tras el de 2012 (7.329, un 4,3% más).

Las consecuencias de la crisis acaparan la actividad diaria del Defensor, con un agravamiento de la necesidad de vivienda y de la situación de los menores. Destacan de nuevo las quejas por los retrasos en las ayudas por dependencia que, según recoge el informe, supera "con creces" a las referidas a temas sanitarios o a las relacionadas con la prestación de servicios sociales. Maeztu resaltó no obstante la intención de la Junta de agilizar las listas de espera y pagar las deudas. La oficina baraja la necesidad de elaborar un informe especial sobre dependencia. Hará uno sobre vivienda y tiene ultimados uno de seguridad vial (pasos de peatones, carriles bici...) y otro de centros de menores infractores.

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