Elecciones catalanas

Iceta prescinde de Susana Díaz

  • La presidenta de la Junta no hará campaña esta vez en Cataluña, donde el candidato socialista sólo ha recibido al valenciano Ximo Puig

Pedro Sánchez y Miquel Iceta, ayer durante un mitin en Tarragona. Pedro Sánchez y Miquel Iceta, ayer durante un mitin en Tarragona.

Pedro Sánchez y Miquel Iceta, ayer durante un mitin en Tarragona. / Andreu Dalmau / efe

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Miquel Iceta tiene un plan, es un plan complicado, pero por dificultoso que sea ha conseguido hacerlo creíble: quiere ser el próximo presidente de la Generalitat. El PSC no será el partido más votado, puede incluso quedar el cuarto, pero la numeración en este caso no indica mucho: hay un empate virtual a cuatro, e Iceta se ha convertido en el único presidenciable capaz de hablar con los dos bloques. Si los constitucionalistas logran la mayoría del Parlamento, Iceta surgirá como el único candidato al que le puedan votar tanto Ciudadanos como los comunes. ¿Complicado? No, lo siguiente. Y es en este ambiente en el que Iceta no quiere interferencias: ni Susana Díaz ni ningún otro de los barones. Y Pedro Sánchez, que es su gran aliado en el PSOE, poco, muy poco.

Será la primera vez que la presidenta andaluza no participa en una campaña electoral en Cataluña. Siempre se dijo que Barcelona era la novena provincia andaluza, el llamado cinturón rojo de la ciudad condal era un terreno abonado para el socialismo, Felipe González arrasaba y los presidentes de la Junta solían hacer campaña en todas las elecciones, incluida las generales. Pero esta vez, Díaz se quedará en Andalucía, el cinturón rojo es ahora naranja y una jerezana, Inés Arrimadas, se ha convertido en la voz de los cientos de miles de españoles que se sintieron abandonados por el PSC en los tiempos de los presidentes Montilla y Maragall. Susana Díaz podría ser un buen contrapeso a Arrimadas, pero las interferencias serían terribles. La presidenta andaluza se ha convertido en un subgénero periodístico en Cataluña, siempre se sitúa a la contra de Iceta y de sus propuestas fiscales. Ni desea una quita de la deuda para las comunidades, y menos sólo para Cataluña, ni la división de la Hacienda estatal en 17 entidades que resten capacidad al papel redistribuidor del Estado.

Pedro Sánchez también ha reducido su presencia en la campaña si se compara con la de 2015Díaz e Iceta no se llevan mal, pero el líder catalán no fue neutral en las primarias del PSOE

Susana Díaz no irá a Cataluña, pero tampoco el resto de barones. Sólo ha estado el valenciano Ximo Puig, con quien Iceta trata de armar una propuesta sobre financiación autonómica. Pedro Sánchez ha bajado también su presencia; este fin de semana ha viajado a Lérida y Tarragona, pero hoy se vuelve. Esta vez no va a ocurrir como en las elecciones de hace dos años, cuando los líderes nacionales se instalaron en Cataluña. Sólo Albert Rivera, por su condición catalana, está haciendo de la campaña una catapulta para lanzarse como futuro líder de la derecha española. Una victoria de Arrimadas le daría gasolina suficiente para llegar a las generales con bastantes posibles.

El resto de dirigentes andaluces sí ha viajado a la comunidad. Juanma Moreno, estuvo en el Prat con Xavier García Albiol, Teresa Rodríguez participó en un debate sobre plurinacionalidad y Juan Marín saltará algunos días para estar junto a Arrimadas.

La campaña catalana también tiene una importante derivada nacional. Para todos los partidos. Miquel Iceta se puede convertir en el contrapeso a Susana Díaz en el equilibrio que mantiene Ferraz con los barones territoriales. Susana Díaz aceptaría cierta singularidad de Cataluña en una futura reforma de la Constitución, pero siempre que ello no significase ninguna ventaja económica. La presidenta de la Junta se está preparando para un debate intenso dentro de su partido, pero ya ha advertido que adoptará una postura contraria al PSOE si éste opta por soluciones fiscalmente favorables para Cataluña. No quiere oír ni hablar de la nación de naciones y hasta la reforma constitucional le parece ahora mucho menos urgente que el nuevo modelo de financiación autonómica.

En el escenario interno, Susana Díaz e Iceta también están distantes. Díaz obtuvo un resultado muy malo en las elecciones primarias en Cataluña y uno de sus aliados, el alcalde de Gimenells, Dante Pérez, se marchó del PSC por la inclusión de ex dirigentes de Unió en las listas. Tanto se enfadó que se ha marchado al PP y es hoy el número dos por Lérida a estas elecciones. Sin embargo, Iceta y Susana Díaz no se llevan mal en lo personal. Bueno, con Iceta casi nadie se puede llevar mal. Con motivo de las primarias, el líder catalán viajó hasta Sevilla para garantizarle a Susana Díaz que la dirección del PSC sería neutral en la elección interna. Con ello consiguió que los andaluces levantaran un veto al PSC que hizo peligrar su participación en las primarias.

Son partidos diferentes y sus diputados venían de una sesión de investidura a Mariano Rajoy donde rompieron la disciplina de voto. Su posición fue más grave que la de otros díscolos, ya que lo hicieron invocando una decisión de la ejecutiva nacional catalana. Aquello estuvo a punto de provocar que los militantes del PSC fueran excluidos de las primarias del PSOE, pero el gesto de Iceta con Susana Díaz y los acuerdos a los que llegaron con Ferraz frenó el veto.

Sin embargo, Iceta no fue neutral en las primarias. O no hizo falta que diese indicaciones. Cuentan que Susana Díaz intuyó la traición del catalán en el justo momento en que salió de su despacho de la sede de la calle San Vicente.

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