Golpe policial a una red que cometió 300 robos con 19 detenidos

  • En la operación hay seis imputados más por la actuación desarrollada en Málaga

La Guardia Civil ha desarrollado en diversas localidades de la Costa del Sol una operación con la que ha logrado la desarticulación de una red organizada formada por 25 personas a las que se les imputan inicialmente cerca de 300 delitos, sobre todo asaltos a viviendas y estafas mediante la utilización de tarjetas de crédito sustraídas. La investigación se ha saldado con 19 detenidos, a los que hay que sumar seis imputados, y que habrían obtenido en sus asaltos un importe en joyas superior a los 800.000 euros, más de 100.000 euros en efectivo y numerosos objetos de valor. Una de las señas de identidad del grupo era su división en tres células: unos se dedicaban a seleccionar y vigilar los objetivos y asaltarlos, otros realizaban actividades fraudulentas con las tarjetas de crédito robadas y el resto se encargaba de vender a receptadores los objetos sustraídos.

El brigada Jesús Pastor de la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado explicó ayer en rueda de prensa que los delincuentes solían asaltar las viviendas cuando tenían la certeza de que sus moradores no se encontraban en su interior, de ahí que actuasen entre la una y las cuatro de la tarde, y entre las ocho y las diez de la noche. Eran las horas más adecuadas para perpetrar los asaltos, debido a que la mayoría de las víctimas eran extranjeros que residen o se encuentran de vacaciones y que habitualmente tienen la costumbre de comer y cenar fuera de su domicilio.

Los ladrones no elegían grandes chalés o villas de lujo. Lo suyo eran pequeños apartamentos de zonas turísticas. Así evitaban enfrentarse a vigilantes y complicados sistemas de seguridad.

Éstos no eran especialmente sofisticados a la hora de violentar los domicilios y utilizaban palanquetas y otras herramientas para vencer puertas y ventanas. Una vez dentro, se apoderaban de los objetos de valor que encontraban a mano para permanecer el menos tiempo posible en el interior de los domicilios. Tampoco eran especialmente cuidadosos a la hora de evitar dejar huellas dactilares o rastros biológicos, ya que no usaban ni guantes.

La organización estaba dirigida por un ciudadano argelino conocido como Nardín El cojo, un experimentado delincuente que estructuró la organización en tres células. La primera de ellas "se encargaba del reconocimiento y localización de las viviendas que podrían ser objetivo prioritario para cometer los robos". Estos datos era transmitidos al grupo operativo, encargado de violentar las casas y sustraer los objetos.

La segunda célula operaba con las tarjetas de crédito robadas, cargando con ellas compras que no habían realizado. "Los beneficios de las mismas eran ingresados directamente por la entidad en cuentas de la organización", señalaron las citadas fuentes, que precisaron que, "al ser extranjeros la mayor parte de las víctimas, no se percataban del fraude hasta la vuelta a sus países de origen".

El resto del grupo daba salida a los objetos sustraídos por la banda, para lo que se valían de receptadores y de un comercio de compra venta de oro ubicado en Marbella, cuya propietaria ha sido detenida y el establecimiento precintado.

La investigación se inició el pasado verano a raíz del estudio y análisis de la documentación intervenida en otras operaciones anteriores contra la delincuencia organizada en diferentes provincias, sobre todo la denominada Bulacán desarrollada en Málaga, Granada y Alicante.

Entre los detenidos e imputados hay catorce argelinos, seis españoles, cuatro marroquíes y un francés. A éstos se les acusa de cometer 300 delitos, en su mayoría robos con fuerza en domicilios y estafas mediante la utilización de tarjetas de crédito sustraídas.

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