Las últimas técnicas contra el cáncer, en el Punta Europa

  • Un total de 290 pacientes de toda la comarca fueron atendidos el año pasado en la Unidad de Oncología Radioterápica, que trata de humanizar la enfermedad

Un total de 290 pacientes han sido atendidos en la Unidad de Oncología Radioterápica del Hospital Punta Europa durante 2007. De ellos, han finalizado el tratamiento 271 pacientes, se han tratado 59 tandas de hemoderivados y han sido derivados 83 pacientes a Cádiz, unas cifras satisfactorias y optimistas para el responsable de la unidad, el doctor Francisco Peracaula Espino, que asegura que lo importante es el bienestar de los ciudadanos y el tratamiento cercano cuando se les diagnostica un tumor.

El servicio comenzó en marzo de 2006, cuando la Consejería de Salud precisó la apertura de un servicio que atendiera a la población del Campo de Gibraltar deficitaria de este servicio y cuyos enfermos hasta entonces debían trasladarse hasta Cádiz. En un primer momento los tratamientos se hacían tan sólo por la mañana y hasta marzo del pasado año no comenzaron a efectuarse por la mañana y por la tarde.

El responsable de la unidad indica que el 60 por ciento de los enfermos de cáncer pueden tener necesidad de medicina nuclear. En este sentido, informa que los tumores más frecuentes son el de mama, pulmón, próstata y recto.

El servicio de radioterapia del hospital está a la espera de una segunda unidad que le corresponde porque la comarca supera los 200.000 habitantes. Con el segundo acelerador se ampliarán espacios y se realizarán tres nuevas consultas. Actualmente, en estas dependencias que se encuentran independientes del resto del hospital, con una entrada propia y una sala de espera decorada con gusto, trabajan 15 personas, 3 facultativos, 2 enfermeras, 2 auxiliares, 4 técnicos, un celador y un administrativo. Además, se trabaja codo con codo con la unidad de radiofísica, que cuenta con tres técnicos y tres facultativos.

El responsable del servicio manifiesta que es importante tener un trato más humanizado con los pacientes, entiende que sólo la palabra cáncer da pánico, pero añade que las nuevas técnicas permiten un porcentaje alto de recuperaciones, aproximadamente un 50 por ciento. "Ningún paciente tiene que salir de Andalucía para ponerse en tratamiento. Ni en Houston ni en Navarra tienen más medios técnicos porque contamos con los mismos sistemas", añade y aclara que "desde el momento que se les detecta la enfermedad la demora hasta iniciar el proceso radioterápeutico es de sólo 10 días".

El tratamiento, que debe ser supervisado y acorde con la legislación vigente que se revisa cada año, comienza con una valoración que realiza el médico especialista en Oncología Radioterápica del estado del paciente, tipo y extensión de la enfermedad, así como las posibilidades terapéuticas aplicables. Una vez que el paciente asimila la enfermedad y decide tratarse, se inicia la fase de localización para la que se hacen diferentes pruebas. A través de un TAC se reconstruyen imágenes y radiografías para que el tratamiento sea el más adecuado posible, "como en todo el proceso prima la seguridad del paciente, por ello es fundamental delimitar la zona a tratar", añade Peracaula.

Una de las etapas, primordial dentro de todo el proceso, es el control del proceso. Se controla su aplicación, sus características, así como la respuesta de la enfermedad y evolución del enfermo, controlando las posibles toxicidades o efectos secundarios.

En la unidad de radiofísica, se elabora la dosimetría clínica correspondiente y se discute entre los facultativos.

El responsable de la unidad añade que en este departamento se verifica y se realizan todos los cálculos porque la precisión es muy importante. "Una pequeña variación en la medida puede hacer que las consecuencias sean perjudiciales para el paciente", añade.

Asimismo, el acelerador se revisa dos días cada tres meses con técnicos especialistas del SAS.

Las sesiones se realizan cada día. En tratamientos radicales son necesarias entre 30 y 35 sesiones, cuando el es paliativo, esto es en un 30 por ciento aproximadamente de enfermos, las sesiones varían entre una y diez. Además, al menos una vez a la semana, todos los pacientes son valorados por su médico responsable con el objetivo de comprobar que se está realizando con corrección el tratamiento previsto, la evolución de la enfermedad de base, la aparición de efectos secundarios y la de cualquier otro incidente que requiera algún tipo de intervención facultativa, en cuyo caso se proyectará tras finalizar las sesiones de radioterapia.

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