educación

El sueño americano de Carlos Jiménez

  • Un estudiante del IES Getares logra una beca para estudiar en la Escuela Juilliard de Nueva York, una de las instituciones de formación musical más prestigiosas del mundo

En el Lincoln Center de Nueva York cientos de personas se ajetrean cada día en uno de los espacios más grandes del mundo dedicados a las artes escénicas. Algunas de instituciones de gran prestigio se encuentran en esta suerte de Parnaso neoyorkino, sede de la Ópera Metropolitana, el ballet de la ciudad de Nueva York o la orquesta filarmónica. Entre ellas la Escuela Juilliard, donde cada año más de 800 estudiantes de diferentes países se forman en música, danza y teatro. Un lugar al que solo acceden los mejores y que a partir del próximo curso tendrá un estudiante algecireño, Carlos Jiménez.

Poco podía imaginar ese niño que se acercó a la música de la mano de la Banda Amando Herrero que unos años después cruzaría el Atlántico para formarse con el trombón solista de la Filarmónica de Nueva York, Joseph Alessi. Con uno de los grandes concertistas actuales, una referencia para un joven que aspira a dedicarse a la música clásica.

Alumno de sobresaliente, de ese grupo que tiene capacidad para estudiar lo que quiera y al que los profesores animan a escoger carreras de prestigio, tuvo claro desde muy pronto que no se conformaría con que su formación musical fuese un añadido. Del tambor que tocaba en la banda algecireña pasó al bombardino y de ahí al trombón en el conservatorio. Ese es el instrumento que le ha acompañado desde entonces y que le llevará desde el instituto Getares a Nueva York. Y también el que le ha permitido ingresar en la Orquesta Joven de Andalucía (OJA), de la que forma parte desde 2014, primero como invitado y después con plaza.

Con la Orquesta estaba cuando le dieron la noticia de que estaba admitido en la Juilliard School. "Había solicitado la admisión en dos escuelas, la de Bostón y Juilliard. Primero me llegó la admisión de Boston, pero mi primera opción era Nueva York". Con ella se quedó, con la ventaja añadida de que en este caso el centro le ofrece una beca completa, que incluye tanto la matrícula como el alojamiento y la manuntención. La ayuda es importante: según los cálculos de la propia escuela, el coste de un curso académico completo suele superar los 52.000 euros. Y da una medida de la buena impresión causada por el estudiante algecireño en el tribunal que evaluó su solicitud en una de los centros de educación superior con una tasa de admisión más baja en los Estados Unidos: solo un 7,2% de las personas que solicitan entrar en la escuela son admitidas.

Pero, ¿cómo llega un alumno de Algeciras hasta un centro como el neoyorquino? "Cuando tienes claro que quieres dedicarte a esto ya te van diciendo que tienes que moverte para formarte y para que te conozcan", explica Carlos. Con esa idea ha hecho pruebas para distintas orquestas y se acercó a la OJA. Uno de sus profesores le animó a que apuntase alto e hiciese un listado de aquellos sitios en los que le gustaría seguir formándose, sin cortapisas. Lo hizo y en el primer lugar estaba la Escuela Juilliard. Desde Algeciras también se llega. "Puedes llegar siempre que tengas un entorno que te apoye y seas consciente de que todo es cuestión de trabajo y esfuerzo", asegura con una madurez superior a sus 17 años. Con la misma que añade que "esto es producto del esfuerzo de mis padres y toda mi familia".

Se llega a pesar de que la formación musical en la ciudad aún necesita un empujón, apunta el joven.

"Tenemos un conservatorio que además de no tener instalaciones propias no cuenta con todas las especialidades de una orquesta sinfónica, faltan trompeta, tuba, percusión. También se podrían buscar alternativas, oportunidades de crecimiento, porque pueden traer mucho bien para Algeciras".

A él le toca ahora seguir creciendo lejos de su Algeciras natal. Cuando acabe sus estudios en la Escuela Juilliard (de la que saldrá con el equivalente a una licenciatura) quiere hacer pruebas de selección de orquestas para conseguir alguna plaza. Pero también "me gustaría combinarlo con la docencia, es una faceta que me gusta. Y también tocar en grupos de cámara. Ser un artista lo más completo posible".

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