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El primer jefe de la Comandancia

  • El teniente coronel Francisco Brotons Bó fue un militar con una brillante hoja de servicios y con experiencia profesional en muchas de las vicisitudes del convulso siglo XIX

El primer jefe de la Comandancia El primer jefe de la Comandancia

El primer jefe de la Comandancia

Por real orden de 10 de enero de 1878 se creó la Comandancia de Carabineros de Algeciras, tras dividir la de Cádiz en dos al objeto de combatir más eficaz y eficientemente el contrabando procedente de la colonia británica de Gibraltar.

La idea principal era que fuera mandada desde Algeciras y no desde Cádiz, distante a ciento veinte kilómetros a recorrer a caballo, al objeto de dirigir, vigilar e impulsar el servicio con mayor inmediatez que desde la capital de la provincia, tal y como venía sucediendo hasta entonces.

El número de incidencias era tal en enfrentamientos de carabineros con contrabandistas que se hacía imprescindible la presencia diaria en el Campo de Gibraltar de quien estuviera al mando de la fuerza actuante. Dada la urgencia de creación de dicha vacante hubo que suprimir temporalmente la del mismo empleo en la Comandancia de Pontevedra.

Para ocuparla se nombró por real orden de 31 de enero, a su primer jefe, el teniente coronel Francisco Brotons Bó, procedente por ascenso de la Comandancia de Cádiz, que ya desde cinco días antes había llegado a Algeciras.

Se trataba de un militar con una brillante hoja de servicios con experiencia profesional en muchas de las vicisitudes del convulso siglo XIX. De valor acreditado sus notas de concepto en aplicación, capacidad, conducta, integridad y puntualidad en el servicio eran sobresalientes, al igual que su instrucción en táctica, ordenanzas, procedimientos militares y específicos de Carabineros, detall y contabilidad.

Había nacido en Peñíscola el 4 de septiembre de 1821, entonces provincia de Valencia y desde 1833, provincia de Castellón. El 1º de enero de 1836, con tan sólo 14 años de edad y en plena Primera Guerra Carlista, ingresó como soldado distinguido en el 2º Batallón Franco de Valencia.

Tuvo su bautismo de fuego el 3 de mayo siguiente al enfrentarse con una partida carlista en la sierra de Peñíscola, "cogiéndoles cuantas armas llevaba y seis caballos". Tres días más tarde participó en el sitio de Benicarló, el 16 de julio en la acción de Puebla y el 29 en la de Alcalá de Chivert, bajo las órdenes de su padre, que resultó muerto en dicho combate.

Tras cumplir 15 años ascendió a subteniente y en abril siguiente participó en los tres sitios al fuerte de Liria. En 1838, "se halló en la gloriosa acción de Chiva resistiendo los diferentes ataques que el día y noche hizo la facción de Forcadell (Domingo Forcadell Michavila) y otra a las órdenes del Comandante Gregorio Cerro, a la defensa de la plaza de Castellón en los días 7 y 8 de julio contra las ordas (sic) Carlistas mandadas por Don Carlos".

Como recompensa, por real orden de 4 de septiembre fue declarado "Benemérito de la Patria". En los meses siguientes tomó parte en las acciones de Marines, Jativa y Liria, permaneciendo de guarnición todo el año 1839 en el fuerte fortificado de Chiva y su castillo.

Finalizada la contienda pasó al Batallón Provincial de Valencia, donde "contribuyó al desenlace de las ocurrencias habidas" en esa ciudad los días 20 y 21 de noviembre de 1842, siendo ascendido a teniente. En junio siguiente "se adhirió al alzamiento Nacional" contra la regencia del general Baldomero Espartero y formó parte del ejército expedicionario mandado por el general Ramón María Narváez.

Participó en el sitio de Teruel y la acción de Torrejón de Ardoz, donde "por el mérito que contrajo fue agraciado con la Cruz de la Real y Militar orden de San Fernando de 1ª clase" (asimilable a la actual medalla militar individual).

Tras un breve periodo de guarnición en Madrid se trasladó a Alicante, de donde a finales de 1844 marchó al no sumarse a la sublevación del coronel de Caballería y comandante de Carabineros Pantaleón Boné, contra el gobierno liberal moderado de Luis González Bravo. Concurrió a la rendición de las plazas de Alicante y Cartagena, concediéndosele el grado de capitán por méritos de guerra, manteniendo el empleo de teniente.

En agosto de 1846 ingresó en el Cuerpo de Carabineros del Reino siendo destinado a la Comandancia de Huelva en donde permaneció hasta abril del año siguiente que pasó a la de Valencia.

A finales de octubre de 1848 formó parte de una de las columnas que atacaron y rindieron en Alicante a un grupo de revolucionarios que habían tomado el castillo de Guadalest, "haciendo 18 muertos y 18 prisioneros que fueron pasados por las armas".

Reincorporado a la Comandancia de Valencia, se adhirió en 1854 a la "Vicalvarada", fin de la "Década Moderada" y principio del "Bienio Progresista", siéndole concedido el grado de comandante de Infantería.

En diciembre siguiente pasó a la Comandancia de Málaga donde le sorprendieron en julio de 1856 los sucesos revolucionarios que pusieron fin al efímero Bienio. El 12 de noviembre contribuyó a sofocar una insurrección republicana en Málaga y aprehender un alijo "de mayor cuantía" en Ronda.

En julio de 1861 se incorporó con sus carabineros a una columna militar a la localidad granadina de Loja para sofocar otra insurrección republicana, siendo ascendido a 2º comandante de infantería.

Promovido en junio de 1863 a capitán continuó en Málaga como jefe del 1º Escuadrón de Caballería hasta fin de agosto de 1867 que fue destinado a mandar la 2ª compañía de Infantería de la Comandancia de Zamora.

Un año más tarde pasó a la Comandancia de Almería donde tras un par de meses regresó a Málaga, con el empleo de teniente coronel de Infantería, "en atención a los servicios especiales a causa del alzamiento nacional", refiriéndose a la Revolución de 1868, "La Gloriosa", que puso fin al reinado de Isabel II.

En junio siguiente prestó juramento a la nueva Constitución y en octubre formó parte de una columna militar que recorrió la provincia para sofocar otra insurrección republicana. A fin de enero de 1870 fue pasado a la situación de reemplazo y prestó en febrero del año siguiente juramento de fidelidad y obediencia al nuevo y efímero rey Amadeo I, concediéndosele el grado de coronel de Infantería.

En agosto de 1872 regresó al servicio activo para mandar el Batallón de Reserva Carmona nº 77, hasta que en febrero siguiente ascendió a coronel de Infantería como recompensa al sofocar la revuelta republicana acaecida el 28 y 29 de noviembre en Málaga.

Con la proclamación de la Primera República fue pasado nuevamente a reemplazo hasta agosto de 1874 en que se le concedió el mando de la media Brigada de Reserva Provincial de Málaga, si bien al ser disuelta se le nombró allí primero presidente de la Comisión de Guerra y seguidamente de la de Jaén, hasta que en marzo siguiente pasó otra vez a reemplazo.

En agosto de 1877 regresó a Carabineros y ascendió al mes siguiente a comandante de dicho Cuerpo, siendo destinado a la Comandancia de Cádiz, donde tras crearse cuatro meses después la de Algeciras y ser promovido al empleo de teniente coronel fue designado para su mando, en donde permaneció hasta el 4 de septiembre de 1881, que cumplió la edad de retiro forzoso.

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