Los pacientes en observación, los primeros en ir a las nuevas Urgencias

  • Los familiares se mostraron satisfechos con el traslado y esperan que las instalaciones favorezcan una mejor asistencia sanitaria · Los trabajadores siguen dando los últimos retoques al servicio

Los pacientes que ayer se encontraban en observación en la sala vigilada de las Urgencias del Hospital Punta Europa fueron los primeros en ser llevados al nuevo edificio del servicio. El traslado comenzó sobre las doce del mediodía, y concluyó hora y media después. Así lo contaron los familiares que, por la tarde, esperaban en la sala habilitada a que llegase la hora para poder ver a sus seres queridos, fijada para las seis.

Javi, hijo de uno de los pacientes trasladados, comentó que su padre fue el último en ser llevado. Según contó, como estaba en coma, la doctora que le atendía quiso que permaneciera constantemente vigilado y que fuera acompañado hasta el nuevo edificio.

El joven señaló que estaba contento con las instalaciones, pero apuntó: "Serán muy buenas cuando todos los trabajos estén totalmente terminados. Además, qué menos que podamos disfrutar de unas instalaciones, al menos, dignas como éstas. Lo que teníamos antes era un servicio muy malo, a años luz de lo que hay en otros hospitales. Ahora podemos estar contentos". Javi añadió que con el traslado de su padre la sala de estar vigilada de las ya antiguas Urgencias quedó completamente desmantelada. "Allí ya no queda nada, ni camas, ni muebles ni nada", declaró.

Unas sillas más adelante se encontraba Ana Mari Pacheco, que también tenía un familiar en la sala de observación. Algo más escéptica, expresó su deseo de que las nuevas instalaciones sirvan para mejorar la atención a los enfermos: "Las Urgencias están muy bien, y ya era hora de que tuviésemos unas nuevas porque en el otro sitio los niños estaban con los mayores y la gente por el pasillo".

La más eufórica de todas fue Josefa Castillo, que tenía a su marido en las nuevas Urgencias. "Aquí da gloria, es un sitio divino. Además, los médicos son muy simpáticos y me han tratado muy bien. Como yo no estaba cuando lo trajeron a este sitio, las enfermeras me dejaron que viera a mi marido", contó la señora. Frente a ella, y otro grupo de mujeres, todas de la familia, se veía en una pantalla de plasma uno de los programas televisivos que inundan las cadenas en la programación de tarde.

Al otro lado de la calle se sitúa la entrada al nuevo servicio y, desde la puerta, aún podía a verse a grupos de trabajadores, sobre todo electricistas y montadores, dando los últimos retoques a las distintas salas habilitadas. El aspecto era todavía muy distinto al que suelen tener las Urgencias de un hospital. Una chica entró tímidamente buscando a un familiar. Avanzó unos metros, entre cables y escaleras, hasta que una mujer vestida de verde le preguntó: "¿Trabaja aquí?". "No -apuntó ella-, pero si le hace falta alguien estoy dispuesta a trabajar", le contestó en tono de broma. Luego le indicó que estaba buscando a su padre. Como al resto, le invitó a que fuera a la sala de espera.

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