El nuevo Virgen de la Esperanza incluye una piscina terapéutica

El nuevo colegio de educación especial Virgen de la Esperanza dispondrá de una piscina terapéutica. Así lo contempla el proyecto de ejecución, donde también se explica que el deseo de la Consejería de Educación y Ciencia de que el nuevo colegio para discapacitados intelectuales tuviese una piscina de ese tipo obligó a rehacer el anteproyecto.

Finalmente, los arquitectos que lo han redactado -Antonio Sáez Valls y Oscar Riestra Tineo- optaron por incorporar este nuevo elemento en el semisótano que ya habían planteado con anterioridad a la petición de la Consejería de Educación.

Pero esta fase ha quedado ya atrás, y ahora se están dando los primeros pasos para la puesta en marcha del nuevo centro, que irá sobre una parcela de más de 9.500 metros cuadrados ubicada en San Bernabé. Hasta el momento, se está trabajando en la preparación del terreno -una exigencia condicionada por la parcela donde se levantará el edificio- y que se caracteriza por estar muy modificada por los movimientos de tierras derivados de la urbanización de los viales; y la aportación en superficie de escombros.

La obra, que fue adjudicada en julio por algo más de 2,3 millones, está a punto de comenzar y con ella se dará respuesta a una de las exigencias más demandadas por la comunidad educativa del municipio y los padres, como consecuencia del deterioro que sufre el actual colegio.

Empieza aquí la historia del nuevo Virgen de la Esperanza, un colegio ideado sobre una única planta para evitar las barreras arquitectónicas; y a la que se le añaden un semisótano y una planta primera sumando un total de 2.542,62 metros cuadrados de superficies construidas.

Este es el resultado de un proyecto en el que los arquitectos han contado con la opinión de la dirección del centro y de los padres. "Mantuvimos varias reuniones con la asociación de padres y con la directora del colegio para que nos plantearan cuáles son sus necesidades y, de esta forma, ajustarnos a sus peticiones. Queríamos que fuera un proyecto de todos", añade Oscar Riestra Tineo, uno de los dos arquitectos que diseñaron el nuevo centro.

La principal preocupación de la dirección era cómo ajustar, sobre planos, la gran diferencia de edades existente entre los alumnos, y los distintos tipos de enseñanza que reciben.

Oscar Riestra declara que esto se solucionó colocando las aulas de los alumnos de pequeña edad junto a los pretalleres de psicomotricidad y fisioterapia, el aula de logopedia o informática. Mientras, a los alumnos de mayor edad se les ubicará junto los talleres de formación profesional. Con esta fórmula, el diseño dio también solución al peligro que supone que los talleres estén cerca de las aulas de los más pequeños.

Oscar Riestra cuenta que los problemas de motricidad de la mayoría de alumnos aconsejaban que el centro se desarrollara en una sola planta y sin desniveles interiores. En ella se han ubicado las aulas de pequeños y mayores; la sala de actividades; los talleres, clases de informática y logopedia, entre otras; aseos y baños adaptados; gimnasio; vestuarios; oficinas para la dirección, la consejería o la secretaría; comedor; almacenes; un ascensor y hasta la vivienda del subalterno. Todo ello repartido en una superficie de 2.046 metros cuadrados.

Para los responsables del centro también era importante disponer de un espacio de recreo cubierto, principalmente por la imposibilidad de algunos alumnos de salir al patio en días de mal tiempo. "La solución que propusimos fue crear un patio cubierto que se cierra mediante puertas correderas y, de paso, dota al centro de un espacio multiuso para el recreo", detalló Oscar Riestra.

En la primera planta, el proyecto contempla la sala de profesores, que también servirá de biblioteca, y un almacén. La dirección, que debía estar colocada lo más próximo posible a las aulas de los pequeños, se ha ubicado junto al vestíbulo de acceso.

En el exterior, los arquitectos han programado aparcamientos para coches, bicicletas y motos, un área de carga y descarga, una parada para el autobús escolar, una pista polideportiva, y hasta un huerto.

Todo ello forma parte de un proyecto que ha sido muy bien acogido por los padres de los alumnos, quienes esperan que el centro pueda abrir sus puertas el próximo curso escolar.

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