Juzgados por introducir entre sardinas 23 toneladas de hachís

  • Fue una de las mayores aprehensiones interceptadas en el puerto de Algeciras. Los dos acusados, transportistas y empresarios, se enfrentan a 6 años de prisión

Ninguno de los dos acusados de una de las aprehensiones más importantes de hachís en la zona -por lo menos, una de las mayores de cuantas han llegado por tráfico rodado- logró explicar ayer, con o sin precisión, cómo aparecieron en el puerto de Algeciras 23 toneladas de hachís ocultas entre sardinas congeladas en un semirremolque frigorífico. De no haber sido por la actuación de las fuerzas de seguridad, la mercancía incautada habría alcanzado una cifra astronómica en el mercado negro. Las investigaciones llevaron a señalar a dos transportistas y empresarios como los presuntos autores de esta trama. El Ministerio Fiscal solicita para cada uno seis años de prisión.

La operación se abortó en octubre de 2005, cuando agentes de la Unidad de Análisis y Riesgo de la Guardia Civil localizaron 20 palés de hachís ocultos en cajones perfectamente preparados para transportar. Estaban detrás de cajas de sardinas. Inspeccionaron aquella mercancía porque ya llevaban semanas investigando sobre una serie de empresas que traficaban con semirremolques en el puerto sin cabezas tractoras. Uno de los acusados (F. M. L.) explicó ayer que es apoderado de una empresa de importaciones y exportaciones radicada en Zaragoza y que contrató una mercancía de más 18.000 kilos de sardinas congeladas que procedían de Marruecos. Serían transportadas en 5 partidas, dos de ellas correrían a cargo de la empresa de transportes cuya titular era su mujer. No obstante, F. M. L. aclaró que el que la dirigía realmente era él y que su mujer sólo figuraba. Otras dos partidas fueron encargadas a la empresa del otro acusado residente en Sanlúcar de Barrameda y que días antes había adquirido la sociedad cuyo origen estaba en Murcia.

Todo estos datos sirven para entender lo enrevesado de la situación cuando apareció el semirremolque con el hachís, que era propiedad de la empresa de la mujer, pero llevaba la matrícula de un vehículo del acusado gaditano. Ninguno de ellos se explicó la aparición del hachís y negaron su participación en la operación. Los agentes del Instituto Armado relataron que aprehendieron el semirremolque sin que estuviera conectado a una cabeza tractora que se hiciera cargo de la mercancía. Sin embargo, precisaron que ya había una enganchada en otra partida de sardinas y que era propiedad de J. G. N.

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