El 10% de Jimena habla rumano

Jimena se distingue desde su atalaya por congregar a vecinos de más de 20 nacionalidades. Entre los extranjeros destaca la comunidad de rumanos y la de británicos. El último informe del INE fija la cifra de rumanos censados en el municipio en 859 personas. Asimismo, 459 británicos residen de manera oficial. En ese estudio el municipio alcanzó por primera vez las cinco cifras con 10.025 vecinos. El alcalde, Pascual Collado, explicó que el 17,5% son extranjeros y más del 10%, rumanos. Reconoció además que la cifra de ciudadanos de Europa del Este puede ser superior ya que hay personas que hasta que no comprueban que pueden ganarse la vida y echar raíces no acuden a inscribirse al padrón.

Sobre la convivencia entre jimenatos y rumanos, el primer edil aseguró que no hay problemas de integración. "Una proporción les gustaría quedarse aunque la gran mayoría desea volver a casa", puntualizó. Asimismo, Collado explicó que son gente formada que sabe defenderse. Para el alcalde, el principal aval de la Jimena integradora es que su término ha sido paso de muchas civilizaciones. Defendió así el fenómeno de la inmigración inherente a las circunstancias y evitó verlo como un problema.

La visión que tiene la gente de a pie en Jimena es respetuosa aunque algunos señalan algunos problemas con la comunidad rumana. Los jimenatos subrayaron que hay muchos y que donde más hay es en la Entidad Local Autónoma de San Martín del Tesorillo. "Se dedican a la naranja y a la construcción", precisaron. A su vez, las mujeres suelen cuidar a gente mayor. "Hay muchos que no están censados porque están de paso", advirtieron. Por la mañana temprano, unos 20 esperan que alguien les dé trabajo en la Estación. "Los que se dedican a la construcción van a notar la crisis. De hecho, ellos serán los primeros en sufrirla", dijeron. Un vecino de Tesorillo, sin embargo, dijo que los vecinos de la ELA están un poco a la defensiva con el colectivo. "Un robo puso las cosas delicadas", reveló.

A las siete de la tarde las plazas de Jimena y Tesorillo se llenan de rumanos. Con asiduidad, comentan los autóctonos, acuden con latas de refresco, cervezas y pipas. Todos hablan perfectamente español e incluso conversan con facilidad con los británicos. "Dicen que Rumanía es un país atrasado y manejan su idioma originario, el español y el inglés", comenta con sorpresa una señora. Otros cuestionan que alquilan una casa y la realquilen para que pueda vivir más gente por menos dinero. Una mujer asegura que se ofrecen a pintar casas por 5 euros la hora. El colectivo participa en fiestas como la Feria de Mayo aunque evita consumir en los bares típicos. "Ocupan una mesa y consumen sus latas", critican. Otros entienden que su propósito es ahorrar.

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