La Ermita, en la boca del lobo

  • Los vecinos de esta barriada situada entre El Rinconcillo y Los Pinos denuncian el estado de abandono que sufren. La zona no está recepcionada pero pagan impuestos sin recibir a cambio alumbrado o limpieza

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Boca de lobo según el diccionario de la Real Academia Española significa lugar muy oscuro. Así está la barriada de La Ermita cuyos vecinos denuncian insistentemente que su problema tiene solución, sólo hace falta voluntad política.

En esta barriada anexa al Rinconcillo y a Los Pinos no hay alumbrado público. El problema radica en que las obras no están recepcionadas aunque los vecinos viven en esta zona desde el año 2006. "En la zona no hay luz, no hay limpieza porque por aquí no pasa un barrendero y tampoco pasa la Policía Local", denuncian los afectados. Con este panorama en la zona se producen destrozos y robos en los vehículos de manera rutinaria y además la suciedad acumulada ha hecho que tengan que convivir con ratas y mosquitos. Más de mil familias viven en esta situación que David Martín, presidente de la comunidad de vecinos del Mirador de Sotavento, califica de limbo. "La Ermita está en el limbo, pagamos nuestros impuestos pero no contamos con los servicios municipales", lamenta.

Martín revela que anualmente esta zona reporta en impuestos 600.000 euros, 100 millones de las antiguas pesetas, pero no recibe nada en forma de alumbrado o limpieza. Los vecinos llevan hastiados mucho tiempo. Ahora tienen algo de esperanza con el nuevo equipo de gobierno al que han solicitado varias reuniones de las que aún no han recibido respuesta afirmativa. En este sentido, este colectivo solicitó innumerables reuniones a Vías y Obras, Limpieza y Alumbrado del anterior equipo de gobierno (PSOE e IU) sin ningún éxito. Recientemente han vuelto a solicitar estas reuniones para abordar el asunto y se encuentran a la espera.

Desde que estos ciudadanos compraron sus viviendas en La Ermita no ha habido limpieza y por dejadez hasta los pasos de peatones se encuentran invisibles. "Al principio la constructora puso luz pero la quitó por el coste y desde entonces las farolas no se han encendido. Pasa el camión de la basura y ya está", dicen.

Cuando anochece a nadie se le ocurre salir de casa si no es para coger el coche. La oscuridad no acompaña. Los niños pequeños además, que son muchos, teniendo en cuenta que los residentes son jóvenes en su mayoría, tampoco tienen un lugar donde jugar de forma segura. "Las parcelas públicas están muy sucias e igual situación tienen las privadas. El abandono es total", lamentan.

David Martín alerta además de que la carretera del Mercadona se está hundiendo. "Esta vía cuando el Ministerio de Fomento hizo mejoras en el túnel del acceso norte causó vibraciones y generó deslizamientos. Además del peligro que entraña a los edificios aledaños, Omega II y Omega III, por ahí pasa una tubería general de agua que si se rompe el problema será aún mayor", augura.

Un perito contratado por los propios vecinos les ha informado de que el problema no es de la urbanización, sino de Fomento que apuntaló sólo una parte y otra no lo que ha provocado corrimientos de tierra. La carretera tiene desperfectos desde hace dos años, desde que se mejoró el acceso norte. Arreglaron una cosa para destrozar otra. El firme de la calle Misionera Concepcionista está destrozado y afecta a las aceras, de ahí que esté cortada al tráfico. No obstante, el daño ya está hecho y los vecinos temen que repercuta en la cimentación de los edificios colindantes.

La indignación sumada a la desesperación porque la situación no tiene visos de mejorar en breve lleva a plantearse a los vecinos realizar movilizaciones para hacerse oír. "Antes nos gustaría hablar con el alcalde pero deben entender que desde 2006 no hemos visto la luz. Es cierto que este equipo de gobierno lleva muy poco tiempo y que no habrá un duro pero nadie debe olvidarse de que en La Ermita pagamos impuestos y por ello tenemos derecho a unos servicios que no recibimos", confiesan los afectados.

Los residentes de la Ermita quieren crear una asociación de vecinos para ser más fuertes. En la actualidad se reúnen en su comunidad o edificio. La única vez que se reunieron más de una comunidad fue en una convocatoria que se celebró en la asociación del Embarcadero hace unos meses.

Los vecinos entienden que es lamentable que el Ayuntamiento no se preocupe por esta situación y más teniendo en cuenta que ya han salido a la luz pública los problemas que sufren. Los vecinos protestan por una larga lista de deficiencias: las calles están llenas de suciedad, la vegetación ocupa parcelas y la vía pública, las farolas no encienden y muchas aceras son intransitables por desperfectos y losas rotas.

Cuando estos vecinos compraron sus casas en La Ermita y les dieron las llaves jamás pensaron que iban a vivir en esta situación. Lo que les duele es el doble rasero. El Consistorio grava el paso de carruajes por cruzar la acera con el coche vía impuestos pero luego entiende que la zona no es pública, no está recepcionada, y no facilita los servicios por los que sí cobra. Toda una incongruencia.

600.000

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