Curiosidades históricas, anécdotas y frases hechas

l Se cuenta que, en Paris, el genial pintor Salvador Dalí visitó una casa de salud para enfermos mentales. El director se los iba mostrando. Abría la puerta de una celda y decía: - "Este es Napoleón. -"Poco interesante". Comentó displicente Dalí. En otra celda, después: -"Este es el Padre Eterno". -"Poco interesante". Y así uno tras otro. Ninguno le interesaba. Hasta que al fin, al abrirse la puerta de una celda, vio un rostro prodigiosamente desorbitado, con los ojos saltones y el cabello en desorden genial. Y exclamó: -"¡Éste! ¡Éste1 Este es un loco genial Se le nota enseguida. -"Pero señor Dalí, aquí no hay nadie. Observe usted que está ante el espejo de un armario.

l Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) fue una de nuestras glorias nacionales en Medicina. Un día, hacia la madrugada, llamaron a la puerta. Su esposa abrió. Era un telegrama de Suecia, en el que comunicaban a don Santiago que había recibido el Premio Nóbel de Medicina. Ramón y Cajal no pensó que fuese verdad. -"Esto son cosas de los estudiantes -dijo- Una broma que me han querido hacer". Y continuó durmiendo. Después, por la prensa, supo que era verdad.

l Carlomagno (742-814), rey de Francia o de los francos, tuvo tres hijos: Gobante, Luis y Lotario. Ya viejo reunió a los tres, partió en tres grandes partes una manzana y les ordenó que abrieran la boca para meterles en ella, a cada uno, el trozo de manzana que le correspondía. El hijo Gobante no lo quiso hacer y se marchó diciendo que todo aquello eran ridiculeces. Los otros dos obedecieron. Carlomagno invistió a Luis como rey de Francia, a Lotario como duque de Lorena y dejó sin nada a Gobante.

Los antiguos normandos se bañaban de vez en cuando, pero estaban muy concienciados del ahorro de agua.

l En la época del baño, aproximadamente cada cuatro meses, la familia y sus invitados se bañaban juntos. Si eran demasiados para meterse en la bañera, lo hacían por turnos. Los últimos debían salir más sucios que entraban.

- El rey carlos II de Inglaterra (1630-1685) exhibía en ciertas ocasiones especiales una peluca que había hecho confeccionar con el vello púbico de sus cortesanas favoritas.

l Los médicos del antiguo Egipto eran muy polivalentes. Sabían arreglar huesos rotos, tratar las fiebres y reconocer las enfermedades curables y mortales. Pero, además, como no existían farmacéuticos, ellos mismos preparaban y vendían los medicamentos. Por último, si el enfermo moría, allí estaba de nuevo el médico, ahora para embalsamarlo. Como complemento, me permito añadir dos dichos populares sobre los médicos actuales, tomados de mi banco de datos, uno positivo y el otro negativo: "Un buen médico cura siempre que puede, alivia cuando no puede curar, y consuela siempre". Y este otro: "Un médico cura, dos dudan, y tres... muerte segura".

l "Más chulo que un ocho". Con esta frase, originada en Madrid, se pondera o alaba la majeza de alguien. Se cree que la frase alude al tranvía número ocho, que hacía el recorrido entre la Puerta del Sol y el barrio de Manzanares a principios del siglo XX. No parece que tuviera que ver con el vehículo, ya que era como todos los de su época, sino con la chulería y majeza de quienes se trasladaban al Paseo de San Antonio de la Florida los días de la romería y cogían ese tranvía para ir a la rivera del Manzanares. (Fuente: correo electrónico de Pancracio Celdrán Gomariz).

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