Comprometido con los pobres

  • El algecireño Fernando Ríos, miembro de la Iglesia Evangélica, cierra dos veces al año su puesto de relojero y viaja a países como Haití o República Dominicana para aportar su cooperación a gente necesitada

10

Es relojero de profesión pero prioriza el compromiso que ha asumido desde hace unos cinco años. "Me siento realizado, contento, y satisfecho de llevar un poquito de alegría, de paz a ese país". Al menos dos veces al año, Fernando Ríos, cruza el Atlántico para hacer realidad sobre el terreno su cruzada: ocuparse de los más desfavorecidos, niños, jóvenes, mayores. Personas que luchan por sobrevivir y se dan por satisfechas si tienen algo para comer, al menos una vez al día. Un trabajo que su mujer no entendía al principio y "que va entendiendo".

Fernando Ríos y su mujer viajaron un día con unos amigos a Haití y lo que allí vio le sobrecogió: "Ví la necesidad extrema que había en esos países". Entonces decidió colaborar "en la medida de mis fuerzas y de mi economía". Desde entonces sufraga, como puede, sus viajes misioneros. Aunque cuando viaja cierra el negocio que tiene en la plaza del mercado Ingeniero Torroja, la Iglesia Evangelista española. Asamblea de Dios, a la que pertenece, le ayuda.

Hace unos diez días que ha regresado de su última misión y en marzo irá a Puerto Rico. Ha estado un mes en Haití y en la República Dominicana. Pero también ha desempeñado su labor en EEUU, México o Brasil, e incluso en cárceles. Además del apoyo de su iglesia, también colabora con otras confesiones y ONG.

Visita hogares "extremadamente pobres" donde intenta prestar toda la ayuda que puede. Además de dinero, aporta alimentos, ropa e incluso medicamentos, como ha ocurrido tras el huracán Noel que asoló la República Dominicana. No recibe ninguna compensación, es más, asegura que "pierdo mucho tiempo y dinero", pero mi vocación es superior a cualquier cosa". Ríos sale con "el corazón destrozado" cada vez que cruza la frontera desde Haití a la República Dominicana: "Esa vida al límite, niños desnutridos con enfermedades que en España serían de fácil curación, pero allí no hay posibilidades económicas, ni Seguridad Social, ni hospitales, ni luz, ni agua".

Relata con cariño el caso de la pequeña Elucksian Thelusme. Después de muchas gestiones y trabajo, consiguió traerla a Vitoria donde ha sido operada para enderezarle los pies, totalmente deformados. Ahora, con el consentimiento de la familia natural y del país, se ha gestionado su adopción por parte de una pareja linense, que la había acogido.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios