El Carmen y la Algeciras marinera

  • La Virgen del Carmen desfila por el barrio de La Caridad antes de su paseo por la bahíal La imagen se presenta ante la Virgen de la Palma por primera vez en su historia

Era día grande en la zona baja de Algeciras. Una tradición que innovaba en su celebración. Pasados diez minutos de las siete de la tarde, la Virgen del Carmen salía desde la Capilla de San Antón por primera vez en su historia. La imagen actual no había partido nunca antes en su camino al muelle desde lo que antaño fue el Hospital de La Caridad.

Y además de una manera distinta a todos estos años de desfiles procesionales. Bajo los sones del himno nacional, la patrona del mar puso pie en la calle de manera diferente: su estilo de carga a costal.

Pablo Aragón Ropero, capataz titular, llamó formar a sus costaleros cinco minutos antes de la hora fijada. Para entonces las puertas de San Antón se abrieron y la Salve Marinera sonó en la plaza Juan de Lima.

A la cruz de guía le siguieron las damas y la reina de la Feria Real, el simpecado de la Virgen del Carmen, el bacalao de la hermandad de la Buena Muerte y la representación de todas las hermandades y grupos jóvenes del municipio. Justo delante de la Virgen desfilaron tres tribunas: hermanos mayores, Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Algeciras y mandos militares y civiles junto al pregonero de las fiestas del Carmen, Juan Manuel Torres. El cortejo lo completó la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Algeciras y la antepresidencia compuesta por sacerdotes y el director espiritual de la archicofradía, Marius Berko.

Al cierre del desfile se dispuso la presidencia, formada por el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce; el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Manuel Delgado Cerro; el hermano mayor de la Archicofradía Carmelita de los Estudiantes, José Manuel Sánchez Bautista; y representantes de la APBA.

A las 19:25 la imagen completó su revirá hacia la calle Tarifa y caminó hacia Rafael del Muro con el sonido de Al cielo con ella. Antes llovieron pétalos de la Floristería del Carmen de la mano de la familia Valencia Aguirre, propietaria del establecimiento.

En su camino al muelle pesquero, la Virgen del Carmen se adentró en el Mercado de Abastos (Plaza Nuestra Señora de la Palma) a ritmo de Virgen de la Paz.

Tras ello, la advocación mariana torció hacia Ojo del Muelle y salió con los sones de Virgen de Montserrat a la Avenida Virgen del Carmen, donde en la dársena le aguardaba el barco Aitana del Carmen, propiedad de Gabarra y Servicios.

Finalizadas las maniobras de colocación de la talla en la nave, dio comienzo el paseo por las aguas de la Bahía de Algeciras. Costaleros, junta de gobierno de la Archicofradía, hermanos e invitados se convirtieron en testigos de la travesía ocupando los 25 metros de eslora del Aitana.

Media docena de embarcaciones pesqueras y de recreo escoltaron a la Virgen en el inicio de su trayecto. Las seis escoltas iniciales se multiplicaron por cuatro a la vuelta al muelle pesquero.

En el recorrido, Pablo Aragón Ropero y Nicolás Aragón Ropero estuvieron auxiliados por David Gómez, Curro Jiménez Duarte y Alejandro Hirai.

La Banda de Música Municipal Nuestra Señora del Rosario de El Cuervo fue la encargada del acompañamiento musical de la imagen. Se trata de la misma agrupación que procesiona los martes santo con la Hermandad de Santa Marta de Jerez de la Frontera.

En tierra firme a la imagen la recibió el mismo número de fieles que la despidieron antes de su navegación. Muchos de ellos se sentaron a aguardar en las instalaciones dispuestas para el desarrollo de la Operación Paso del Estrecho.

El cortejo enfiló, de nuevo, la calle Ojo del Muelle y derivó a la calle Real, desde la que prosiguió a su encuentro con la patrona del municipio, la Virgen de la Palma.

Un hito sin precedentes en la historia de la archicofradía, que nunca antes había llevado a cabo su presentación frente al altar mayor de Algeciras.

De ahí partió por Santísimo hacia la calle Rocha y recorrió las calles del centro urbano algecireño hasta arribar de nuevo en el barrio de La Caridad.

En torno a la medianoche, los hombres dirigidos por los hermanos Aragón Ropero llegaron a la plaza Juan de Lima y, tras las maniobras de recogida, la Virgen del Carmen culminó su procesión entre los aplausos de cientos de sus devotos.

No fue una salida atípica, por lo que tampoco lo fue su llegada. Por primera vez en su historia, la talla de la Stella Maris atestiguaba cómo eran las puertas de la Capilla de San Antón las que se cerraban, en lugar de las de la Iglesia del Carmen.

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